5 errores de los políticos

Pues si. Mi madre llevaba razón cuando decía “hija no te metas en política que eso no le importa a nadie”

Algo estamos haciendo mal o muy mal cuando los políticos inspiramos menos confianza que los Religiosos, por ejemplo. Y como es verano y es tiempo de reflexionar (en una tumbona)  yo propongo a los políticos que reflexionemos: a todos,  a los altos cargos y a los militantes de base  ¿qué estamos haciendo mal?

Y empiezo yo. Si algún político con blog se anima a seguir con esto y convertirlo en un meme puede que hagamos algo muy interesante y de lo que podamos aprender. Estos son los  5 errores de la clase política que yo encuentro:

1. Dar por hecho que si a mi me importa la política a los demás también

2. Mantener un continuo enfrentamiento con los otros, que acaba por cansar al electorado

3. Ser poco críticos y  no aceptar que el otro puede tener razón

4. Infravalorar a los mejores para que no se note que son mejores que yo y “me quiten la silla”

5.  No dar más poder al ciudadano y hacerlo parte de “esto que nos importa a todos”

Noticia de Expansión vista en el Twitter de Cristina Álvarez

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10 thoughts on “5 errores de los políticos

  1. Pues le honra, Doña Ana, le honra. Ahora, yo que usted no esperaría que cundiera el ejemplo entre los políticos, ya sabe eso de que pasa primero un camello por el ojo de una aguja que…

    Ôo-~

  2. Yo creo que el punto 1 y 5 son consecuencia del 2 y 3. Me explico:
    En realidad no creo que a la gente no le importe (así dicho, al menos) la política. Porque la política es lo que hace que tengamos buenas carreteras, trabajo, paguemos más o menos impuestos… lo que no les importa es ese “juego” en el que parece haberse convertido donde cada uno le tira una piedra más grande al otro, a poder ser, antes de que empiece a hablar. Y como a la gente no le gusta esa forma, no participan, lo que viene a ser el punto 5

  3. Totalmente de acuerdo Ana. Más que algo que estamos haciendo mal. Es algo que llevamos haciendo mal mucho tiempo.
    El pueblo está hastiado. Hasta las narices del PP, hasta las narices del PSOE. De que se tiren todo el día los trastos a la cabeza.
    Demasiada crispación, demasiado enfrentamiento, demasiada mala gestión, demasiados políticos profesionales, demasiados metidos a políticos para enriquecerse, …
    De todas formas, algo que veo, es que aunque la gente está descontenta va aseguir votando lo mismo, con la única intención de que no gobierne “el otro”. Todo esto es como la pescadilla que se muerde la cola y lo que nos ha dejado la ley D’hont y el llamado “voto útil” (gran mentira, por cierto).
    El principal punto en el que me veo reflejado es:
    “Dar por hecho que si a mi me importa la política a los demás también.”
    Otro mal endémico que padecemos es la militancia “pura y dura”. No se escuchan las propuestas e ideas de otros partidos, no por lo bien o mal que sean, sino por que son “del otro”, como si de de falacia ad hominem se tratara.

  4. Pingback: Bitacoras.com

  5. 7. Repartir los cargos (electos o a dedo) según sensibilidades o familias, y no por el trabajo, valor, destreza o conocimientos del individuo en cuestión.

    Con los comentarios que aquí se depositan veo que se enfoca más hacia políticos de ‘alto rango’; basándome en eso:

    8. En muchos casos, olvidarse de las bases, salvo cuando se las necesita: pegadas de carteles, mesas informativas, campañas, etc etc

  6. Destaco como 6º error lo de la militancia “pura y dura” que comenta chemalarrea, es imposible compartir siempre las mismas ideas que el conjunto del partido. A parte, la mayoría de la actual clase política son peleles que se meten para ganar pasta fácil a raíz de los contribuyentes, no por vocación ni por ganas de cambiar las cosas. Como ocurría en los inicios de la democracia, la gente sabia es la que debería llevar las riendas de cualquier administración, catedráticos y expertos objetivamente evaluados, no gente con CV menor que cualquier universitario medio pero con buenas nociones de oratoria.
    Lo triste de todo esto que los profesionales menos valorados son los que más poder tienen, tanto económico como ejecutor. Esto puede ser porque es ahí donde se demuestra la verdadera honradez y profesionalidad de los primeros frente a los últimos, con menos medios realizan mucho más por el bien común de los ciudadanos, menos hablar y más pensar y hacer (lo apuntaría como 7º error)

  7. Suscribiendo todo lo dicho por los anteriores, añadiría los siguientes errores:

    - Primar la ideología a las necesidades de su jefe (el ciudadano)
    - Ser más dirigentes que gestores
    - Simplificar el discurso para separar posturas y que no se admitan los matices
    - Entender la política como profesión, y no como el servicio público que es
    - Pretender perpetuarse como políticos en vez de ver este trabajo como el orgullo de servir a tu comunidad
    - Ser “fans” de su partido

    De momento ya :)

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