Durante el último año he trabajado una media de 13 horas diarias, me he quitado de compartir tiempo con la gente a la que quiero, de salir, horas de sueño, etc. He mantenido mi trabajo y en mitad de la crisis he montado una empresa. He dormido poco. Me he cansado mucho. Y he intentado sacar un rato para cambiar el mundo, militando en un partido político del que no sólo es que no me llevo un duro, si no al que pago mis cuotas obligatorias y voluntarias.
Me he debido perder 300 atardeceres, cañas con los amigos, domingos de sol, por creer que vale la pena luchar contra las triples aes y cambiar el trozo que me toca de mundo. He montado una empresa con el sueño de crear empleo y arrimar el hombro.
En mi empresa no me puse un sueldo porque creía que no tenía sentido en el primer año, que era mejor trabajar esperando que un día llegaran los frutos. Ha sido hoy:
Buenos días: En base a los “papeles” que me aportáis sale un IVA que hay que pagar antes del 30 enero de 1.824,44 euros.
Y os sale un beneficio (entre los dos) en el 2011 de 11.000 € que en julio (en impuesto de sociedades) tendréis que pagar 3.300 euros
Hay muchas facturas aún sin cobrar. Pagaremos el IVA de nuestros bolsillos haciendo un préstamo al estado.
Y yo no soy el problema. El problema son los que son como yo, los que queremos cambiar las cosas a base de esfuerzo. Quizá nos devuelvan el IVA, pero no los atardeceres, los abrazos, el tiempo que hemos perdido creyendo que valía la pena. Hoy creo que no vale. Pero saldrá el sol, porque siempre sale.


