Archive for the ‘Invitados’ Category

Orange: Un mes sin teléfono

Post de Jana González

Hace un mes y medio me decidí a hacerme de Orange, feliz me las prometía cuando adquirí una Blackberry 8520 y una tarifa delfin 20. Me llegó el primer terminal y fallaba su trackpad.

Contacto 1º: informo a la tienda online de ello, no hay problema. Hacen uso de la garantía origen y me mandan un terminal nuevo en una semana.

Cuando pongo en marcha el segundo terminal: El trackpad no funciona en absoluto, se mueve más que los ojos de Marujita. La BB es ingobernable.
Contacto 2º: Tienda online: cuento lo sucedido, me mienten remitiendome a una tienda física (allí no me pueden ayudar puesto que no me han vendido el terminal) y cuando en un 3, 4,5 contactos me cabreo mucho me dan por solución que lo deje a reparar (unos 2 meses de media), amén recibir mal trato, mentiras varias y acusaciones.

Procedo a hablar con At. Cliente de Orange para hacer una reclamación y anular el contrato si no me van a ofrecer una BB que FUNCIONE como reza en el susodicho. Me dan la razón, me confirman que por ley me deben reponer la BB tantas veces como sea necesario siempre que se envíe rota. Me ofrecen tarifa compensatoria mientras se soluciones (por lo menos no pago unos datos a los que no puedo acceder), mientras ellos gestionan que se me reemplace la bb por una nueva.

Situación actual: Llevo más de un mes sin blackberry, tengo un compromiso de 18 meses a cambio de un terminal ROTO y llamo un día sí, uno no a Orange para nada. No le veo fin a esto.

Pensando en hacerme de Legálitas para que lo gestionen ellos…con eso digo todo!

El test de Bechdel

Post invitado de Eugenia Andino @laguiri
Allison Bechdel es una autora de cómics estadounidense, popular por su tira “Dykes to Watch out for”, (en español “Unas bollos de cuidado”, Egalés). En una de sus tiras más antiguas, una mujer le explica a otra que sólo ve películas que cumplan tres sencillas normas. Tiene que haber como mínimo dos personajes femeninos, con nombre, y tienen al menos una conversación sobre algo que no es un hombre.

No es ninguna novedad que la industria del cine es sexista. El test de Bechdel demuestra en parte hasta qué punto. En cartelera, sobre todo si son de Hollywood, tenemos películas que no cumplen el test porque:
no hay mujeres. No las hay, y punto.
Hay una o dos desconectadas entre sí. Esto es lo más frecuente. Tienes la novia, y la exnovia. O en películas de acción o superhéroes, tienes el líder, el ingeniero, la fuerza bruta, el gracioso, y La Chica. O cualquier otra división.
Si hay más de una mujer, sólo hablan acerca de hombres. No se trata de que hablen de amor, o de relaciones amorosas. Hablan de hombres.
El Test de Bechdel me obsesiona. ¿qué dicen las películas sobre las mujeres? ¿sólo podemos ser la novia? ¿Sólo podemos ser la única mujer del Consejo de Administración? ¿Son los hombres lo único que nos interesa?

No son preguntas tontas. Hace año y medio, Linda Holmes escribió una carta abierta a Pixar. Resumen: Querido Pixar: has hecho diez películas muy buenas. ¿Podrías, por favor, hacer una película sobre una protagonista femenina que no sea una princesa? Gracias, Linda. A mí no me parece mucho pedir. Para alguno de los 118 comentarios, sí lo era, pues hay muchos divididos entre “Las chicas tenéis bastante con Studio Ghibli, si es que lo queréis todo” y “¿pero qué tienen de malo las princesas?”

En otros contextos, se dice que la tercera parte de la regla no se cumple porque a las mujeres nos gustan las películas románticas, es decir, que sólo nos interesa ver a mujeres heterosexuales hablando de sus parejas. Por otra parte, cuando he hablado del test a hombres y adolescentes españoles, el comentario que me he encontrado es “es que yo no me fijo en eso, es que yo no voy al cine a ver mujeres o ver hombres”. Qué suerte tenéis los que podéis ir al cine a ver gente que es igual a vosotros y fingís que eso es la normalidad invisible.

Acabé por fijarme en otra cosa. ¿Cuántas películas en las que aparecen mujeres, no muestran violencia sexual y además no son infantiles? De verdad que en aquel momento no recordaba ni una. En cuando una película saca a una mujer un poco de rato seguido, o tiene más de una mujer, ¡BAM!La idea es “si una mujer sale en pantalla más de 20 minutos seguidos, acabará por hacerse violar”. Si crees que exagero, por favor ponme ejemplos de películas que no cumplan esto. Y aprovecharé para incluirlas en mi listado de pelis que cumplen “el Test de Bechdel -Extendido”.

Escupir hacia arriba

Tengo una mala costumbre cuando veo cosas así: hablo de mesura y de sentido común. Pero sé que pierdo el tiempo porque el sentido común es el menos común de los sentidos y muchos se deben pensar que mesura es la marca de sacarina del supermercado del barrio. Para colmo, partidarios de uno y de otro se han adentrado en una vorágine de descalificaciones que hacen que las peleas de instituto sean debates de gran calado intelectual. Sí, sí, no exagero. Me parece una idea genial que haya primarias pero me encantarían si existiese una argumentación que sustentara las opiniones de los dos bandos. Pero no la hay porque ni siquiera los candidatos han presentado un programa que yo sepa. Y si lo hay no se nota porque sólo oigo hablar de abandonos y del “tiempo que llevamos”, lo cual se parece más a un despecho sentimental que a otra cosa, por no hablar de los delirios conspiparanoicos que les dan a algunos. Parece que, una vez que se haya elegido el candidato que se presentará en las elecciones, una mitad no va a trabajar en la campaña porque no está conforme con la decisión de la mayoría.

Si yo pienso eso, que tengo claro lo que voy a votar, ¿qué pensará ese votante habitualmente socialista que está un poquito quemado con las decisiones del gobierno?, ¿y el votante indeciso? Sólo tengo una cosa clara y es que el Partido Popular se frota las manos cada vez que algún militante socialista se dedica a despotricar sobre el otro candidato porque, en vez de colaborar en un proceso democrático, lo que hace es tirar piedras sobre su propio tejado. Simple y llanamente.

Me he tirado una semana mordiéndome la lengua, sin pronunciarme porque creía que no tenía nada que aportar, que era una pelea que no iba conmigo pero no es así. Sí que me afecta. Me afecta lo que unos veinte mil militantes decidan a principios de octubre porque será lo que yo vote al año que viene en las elecciones autonómicas y afectará a lo que ocurra en la comunidad de Madrid. Y no depende sólo de que un candidato u otro tenga un programa mejor o peor que el otro. No. Depende de la imagen exterior que perciba el votante medio.

Reflexiones de un #yogur

Post de @mrglenean

Cuando has vivido lo suficiente para ser capaz de juntar más de 10 palabras con una
coherencia más o menos aceptable, y a pesar de tu corta edad (por mucho que queramos
yo se a ciencia cierta que siempre seré un #yogur) has vivido tres o cuatro cosas,
que metes un frenazo al camino que llevas y decides cruzar por la maleza, buscando
el camino que deberías  haber elegido hace un par de años atrás, y te das cuenta de la
cantidad de personas que en algún momento de su vida, han decidido desviarse del
camino que llevaban y tomar otro diferente…

Mientras vas caminando, vas viviendo tu vida, tomar decisiones, equivocarte, volver a
decidir y volverte a equivocar, hasta que un día, miras atrás y ves el “camino” que has
estado haciendo, y cuando lo contemplas y ves que si estás hoy ahí, en ese punto,
con tus fortalezas, tus debilidades, tus ganas de seguir adelante, es por lo que ya has
caminado, y no por lo que se abre ante ti…

Cuando te das cuenta de esta reflexión, que aunque parezca tonta, simple o una
#yogurada te das cuenta que, tanto de lo bueno como de lo malo, y de todas las personas
que han compartido algunos pasos en tu camino, hayan dejado un buen o un mal sabor,
de todos ellos te has quedado con algo de ellos.

Por eso, a partir de este año, decidí ser lo mejor posible para las personas que me rodeen
ser lo mejor posibles para ellos, y entregar a cada uno lo mejor de mi…

Mi reflexión: se que algo de mí va a ir de persona en persona, una frase, una sonrisa, un
sitio, un lugar, un abrazo, un beso, una cena, un llanto, una llamada, una noche loca… un
simple recuerdo…

De pequeño soñaba con ser inmortal, hoy se que ya lo conseguí.

Desde Filipinas

Post de Patricia Ramos Peinado desde Filipinas

Un taxista termina su jornada de 24 horas desayunando unas salchichas en un puesto callejero junto al que pasan unos chavales que ya han terminado sus tres horas de clases; les mira una empleada de un centro de asistencia telefónica que está atrapada en el tráfico y se plantea emigrar porque no llega a fin de mes, una señora coge un triciclo para dirigirse a misa tras haber pasado por la casa de empeño, cuando es observada por un chino desde un piso 33 con un café Starbucks en la mano que espera a su socio para gestionar la apertura de una nueva explotación minera. Así es Manila, el motor de Filipinas. Un país demasiado rico para tener tanta gente pobre y demasiado bello para ser tan desconocido.

Sus 7.107 islas volcánicas han vivido incursiones de chinos, musulmanes, indios, españoles, mexicanos, británicos, japoneses y estadounidenses, por lo que este archipiélago de características micronésicas tiene por cultura un pastiche de otras muchas, pero su imán fundamental no es su cultura sino su naturaleza salvaje todavía no subyugada por los turoperadores. Nadar con tiburones ballena, explorar impresionantes barreras de coral, adentrarse en cuevas interminables, bañarse bajo cascadas, perderse entre arrozales, nadar en aguas cristalinas para luego ponerse moreno sobre arenas blancas y escalar un volcán con frutas desconocidas en la mochila son algunas de las experiencias que salen al paso.

Desgraciadamente la mayoría de los filipinos no conocen este patrimonio porque la educación pública es deficiente, prefieren ver telenovelas, y viajar es un lujo por definición para sesenta millones de pobres. Parece que también para ellos los próximos amaneceres serán mejores con el nuevo gobierno, reformador y aperturista, pero sobre todo con la guerra declarada a la corrupción. Ojalá este paraíso siga siéndolo por muchos siglos, que lo básico llegue a todo el mundo, y que podamos verlo con un ron en la mano y música de karaoke de fondo. Qué las oportunidades lleguen por fin a una población desesperanzada. Brindo por ello.

El Chernobyl del petróleo

(Post invitado de Txema)

El 20 de abril (si que ha llovido desde entonces), una plataforma petrolífera alquilada por BP hacia explosión en el Golfo de México matando a 11 personas y el resto ya es historia. Lo que quizá no se haya difundido tanto, porque al fin y al cabo esto es España y aquí no lee inglés ni el tato son las causas que llevaron al accidente, las cosas se puede hacer bien, regular, mal y luego como en Chernobyl y yo diría que la gestión de BP antes y después estuvo entre las dos últimas.

Porque ojito a lo que NO hizo BP en la plataforma (extraído de artículos del NY Times y del Wall Street Journal vía Rinzewind): saltarse una prueba para detectar si había gas en el yacimiento, no comprobar una válvula de seguridad con fugas, no realizar la prueba estándar para detectar fugas en una tubería para mas inri, simple cuando debería haber sido doble. Todo eso completado con: uso de dispersantes químicos que han causado mas problemas que beneficios, acoso a la prensa que pretedia informar del desastre…

¿Hasta que punto dependemos del petróleo para tener que lidiar cada año con un desastre de este tipo y la impunidad de sus responsables? Pues mucho o poco, según lo veamos. Gracia a mi amigo Maki descubrí el gráfico situado bajo este parrafo de la “Energy Information Agency” que refleja para que se usa el petróleo en los USA (pero que ya estamos en condiciones de extrapolar al resto del mundo industrializado) y sobre el petróleo, señores, mas que cuando se acabará, podemos preguntarnos cuando lo malgastaremos.

El 77% del petroleo se usa como combustible y la industria petroquímica (plásticos, abonos…) solo el 2%. Destinamos el 77% de nuestra principal fuente de energía a movernos, en muchos casos para distancias que no llegan a los 5 kilometros, yo ha esto lo llamo despilfarro, estamos malgastando un recurso finito en cosas futiles y cuando necesitemos realmente lo util, llegarán los “madresmias”

Tenemos una forma de energía que no causa tanto pánico como la nuclear porque cuando ocurre un accidente lo mas perjudicado es la fauna y flora de un lugar, que causa miles de muertes en humanos pero como son muertes indirectas por contaminación pues tampoco pasa nada, que tienen tanto poder como para quebrar economías y causar guerras pero como no me afecta, paso. ¿Hasta cuando vamos a permitir que nos siga gobernando el petróleo? La gran crisis no será energética, no, será de biodiversidad, la que nos estamos cargando por no profundizar en las alternativas energetica y cuando eso llegue puede ser que tengamos energía para parar un asteroide pero no tengamos nada que llevarnos a la boca.

Nota: no soy el único que piensa que esto puede ser el Chernobyl de la industria del petróleo

Soy tu socia, no me llames guapa

Post de Davinia Suárez @daviniasuarez

Julio de 2010. Siglo XXI. Una mujer envía un correo con contenido profesional a uno de sus socios. El mensaje es preciso y claro, de tono laboral, se están retrasando los tiempos de entrega y uno de los proveedores no ha recibido el primer pago y se niega a entregar el trabajo finalizado. La respuesta que recibe respeta el mismo tono, el pago está solucionado, el proveedor asegura que el trabajo estará entregado a tiempo, como se acordó. Pero algo empaña el mensaje, al final, antes de la firma su socio aclara: Espero que no te haya causado muchos problemas, guapísima.

¿Guapísima? Esa mujer no ha visto a su socio nunca, ni han tenido ningún contacto fuera de lo meramente profesional. Los acuerdos se han realizado por teléfono y las comunicaciones, en su mayoría, por email. ¿Guapísima?

Soy mujer, y lo reconozco, no soy feminista, o no lo era. Creo que las medidas de discriminación positiva, aunque necesarias, favorecen que la mujer se esfuerce menos en llegar a unos puestos que por supuesto se merece, y que, sólo porque son necesarias, deberían ser medidas temporales como solución a corto plazo, y me asusta que, en los sistemas que estamos creando, esas medidas se eternicen en el tiempo.

La paridad política o empresarial me parece una auténtica contradicción. ¿Queremos que gobiernen un país o una región los políticos más preparados o tendremos que dejar fuera a parte de ellos por cumplir las cuotas femeninas o masculinas del parlamento? Quiero que el país en el que vivo avance y quiero que sea a través de los políticos más capaces, no me importa si el 80% son hombres o si son mujeres -lo que observando las aulas de las universidades no tardaría en pasar, si se les dejara-.

No dudo de la capacidad de liderazgo de ministras como Carme Chacón, pero considero que en su elección como líder del Ministerio de Defensa estando embarazada tuvo más peso su condición de mujer y futura madre como elementos de campaña y de márketing político agresivo que sus capacidades reales, lo que no deja a las mujeres en buen lugar. Y no, llevar pantalones en lugar de vestido largo no es ser feminista, ni reivindicar los derechos de la mujer, es una parafernalia, que yo, como mujer no necesito, ni reclamo. Y como hablo de la ministra podría hablar de cualquier otra.

Me gustaba creer que no tenía necesidad de ser feminista porque mi generación (cuatro años arriba, cuatro años abajo) partía de una educación diferente, y es verdad que hemos mejorado, mucho, pero no tanto como yo creía. Aunque las relaciones entre hombres y mujeres han avanzado, y jamás, lo reconozco, jamás me he sentido despreciada por mis compañeros de carrera o de profesión, permanecen los rescoldos de una educación que ha sido machista durante décadas.

Si el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero era o no una falta de respeto al trabajo de la periodista, que probablemente lo fuera, es cierto que el futbolista estaba abrumado por la emoción, no es excusa, pero aceptamos barco. Pero ¿qué emoción puede afectar a un correo formal, profesional? Ninguna.

Cuando una mujer recibe un comentario así de un compañero de trabajo con el que se lleva bien, ese comentario provoca una sonrisa, precisamente porque la confianza permite que la respuesta de ella a él sea en el mismo tono. Cuando el comentario proviene de un compañero, socio o jefe con el que se mantiene exclusivamente una relación profesional, se tiende a pensar: es que él es así con todo el mundo. Cuando esos comentarios se repiten a diario, con personas a las que nunca hemos conocido, con contactos profesionales, con hombres a los que queremos contratar o que nos contraten, al menos a mí sólo me queda una opción: reconocer que aún nos queda mucho por hacer.

No se trata de que no se puede piropear a las personas de nuestro entorno, se trata de que hay contextos en los que el trato más formal, requiere de un respeto y una relación más profesional en el que esas “confianzas” no deberían darse. Si ese mismo hombre escribiera a un compañero y terminará el email con un “guapísimo” sería objeto de burlas y, en su defecto, su interlocutor pensaría que se está burlando de él o que no lo está tomando en serio, ¿por qué las mujeres tenemos que aguantar a diario esa falta de respeto a nuestra labor?

Es una muletilla, lo sé, la mayoría de los hombres que la utilizan no lo hacen con ningún objetivo real, ni siquiera se dan cuenta de la diferencia que entrañan sus correos frente a los enviados a sus compañeros hombres. Pero esa simple muletilla es un problema de base, un problema cultural y de educación que aún está por solucionar, un problema que deja entrever que aún hay diferencias, que hombres y mujeres no somos tratados de la misma forma en los entornos laborales, y que no, mi generación no se salva de esas muletillas.

Quizás, me va a tocar dejar a un lado mi optimista posición de no feminista porque ya no es el momento, y volver a reclamar el respeto que como profesional creo que me merezco, quizás, tendré que esperar a un día en el que nos tratemos por iguales, nos respetemos y nos comprendamos hasta el punto de que el Ministerio de Igualdad lo pueda dirigir un hombre.

Sinceridad

Post de Virginia Graña @sangravir

(Escribir un post en este blog es como el primer día de clase, no sabes si vas a gustar…Pero
bueno allá va.)
Una buena amiga escribió un post en su blog (http://www.studiocollection.blogspot.com)en
el que me mencionaba y decía que en una ocasión un escritor le había comentado que “ la
salvación no esta en la política , el mundo mejor esta en la sinceridad y en la poesía”
Y me quedé pensando, que quizá tuviese razón el escritor, pero entonces ¿qué hacemos
los que creemos en la política? Uumm no es fácil…pero de repente lo tuve claro. Pongamos
sinceridad y poesía a la política.
Sí, pongamos mucha sinceridad y mucha poesía. Para que volvamos a creer, la sinceridad
tiene que estar detrás de las decisiones que se tomen, de los proyectos que se construyan y
de las personas que se elijan. Sinceridad en lo que hacemos y decimos. Sinceridad en nuestra
sonrisa y en nuestra mirada. Sinceridad reconociendo los errores. Sinceridad planteando las
soluciones. El mundo sólo quiere eso…SINCERIDAD. Si los que creemos en esto le ponemos
mucha sinceridad los ciudadanos acabaran poniendo la poesía.
Entonces recordé que alguien había llegado a la misma conclusión que yo enredando la frase
del poeta, alguien que le puso tanta sinceridad a lo que hacía que consiguió el mas bello de los
poemas. Se llama Patxi López y su sinceridad le ha convertido en lehendakari y en el mejor de
los poetas. Y ese recuerdo me hizo soñar que es posible. Me hizo soñar que no es sólo una
frase que ha llegado a mis manos sino que se puede convertir en realidad entre todos.
Y fue el sonido de esos dulces versos los que me trajeron a este blog y a su autora que
le pone autenticidad y sinceridad a todo lo que hace con un toque de provocación y
aprovechándome de ese toque provocador os digo ¿ y nosotros, escribimos el poema?

¿De verdad somos el centro del universo?

Muchas veces vivimos nuestra realidad: coches, casas, muebles, bienes de usar y tirar… Y política. Mucha política. Y podemos hacer mucho activismo: opinar, disentir, discutir, matizar, aclarar.
Pero muchas veces no nos damos cuenta de la realidad que en otros países se vive. Esto viene al hilo de que hoy he estado (estoy) compartiendo espacio en un curso con varias personas del CPDS, Convergencia Para el Desarrollo Social, el partido opositor en Guinea Ecuatorial. Sí, soy socialista, sociata, progre sectario, llamadlo como queráis. Pero aquí me podéis llamarme lo que queráis porque a mí me ofenderá quien pueda hacerlo, no quien quiere.

El asunto viene porque en muchos países (más de los que imaginamos) las libertades políticas y de acceso a la información no son las mismas que tenemos nosotros. Cuando vienes con un discurso preparado después de investigar conexiones móviles, información sobre activismo utilizando sms, posibilidades que se abren y alguien te dice no, es que tres semanas antes de las elecciones y dos días después no funciona el servicio de sms el mundo se te viene abajo y te quedas con cara de bobo porque, de repente y aunque vas con la mirada amplia después de haber investigado las necesidades de ese país, te encuentras que lo que has preparado no vale para nada.
Y has de improvisar. Y aprendes de esta gente. Y después compartes comida y sobremesa con varios de esos compañeros y compañeras de Guinea Ecuatorial y te cuentan lo que hay: luchas intestinas por el poder, corrupción, gastos superfluos y dices ¿de verdad es tan importante que se rompa España? ¿De verdad es tan importante que una cadena de televisión sea un nido de víboras cuando hay gente que se tiene que preocupar de que sus ideas no les lleven a la cárcel?
¿A qué me suena eso?

Mal asunto

(post de @ferendus)

Miércoles 23 de Junio de 2010 noche de las hogueras de San Juan. Es el día más largo del año, y la verdad que se nota.
Los largos rayos de sol llevan posándose sobre las calles de Madrid durante interminables horas. Ahora, a las ocho y media de la tarde, sigue dejando caer toda su fuerza sobre el asfalto recalentado como si fueran las cinco de la tarde de un día normal.
A pesar de llevar ropa veraniega, tanto Javi como yo, con gotas de sudor empezando a brotar por nuestras sienes, nos miramos a los ojos leyéndonos instantáneamente el pensamiento. Decidimos a para a repostar a la única máquina que nos va a acompañar toda la vida, nuestro cuerpo.
Dado que teníamos una fiesta a la que finalmente no habíamos podido acudir en el barrio de Chueca, decidimos ir a tomar algo en algún bar cercano. Parece ser que somos poco originales, porque mientras vamos recorriendo las calles y plazas del barrio gay por excelencia, todos los negocios que nos vamos encontrando se encuentran llenos de jóvenes parejas y grupos de amigos que han tenido la misma idea que nosotros.

Finalmente la diosa Fortuna intercede ante nosotros y una pareja se levanta delante nuestro en una terraza de la plaza Vázquez de Mella. Nos sentamos y encargamos nuestras bebidas. Comienza la conversación y las risas, nos acompañan el murmullo lejano de las conversaciones de los otros clientes del bar, los alborozos de la plaza y los gritos de los niños que aprovechan a jugar a la pelota en la pequeña explanada que queda delante.
Soy monitor de tiempo libre y una de las secuelas que me quedó fue prestar una atención constante a los niños, sobre todo cuando percibo que se encuentran en una situación potencialmente peligrosa, al igual que un dentista no puede parar de analizar la boca de los que ríen delante suyo o un fotógrafo encuadra disparos constantemente en su mente.

De repente, la pelota queda descontrolada y niño detrás, se dirige a la estrecha calle que bordea la plaza, con la mala suerte que justo en ese momento pasa un taxi. Mi corazón se levanta al vuelo preocupado porque el niño, pendiente de la pelota corra tras ella y choque igualmente contra el taxi.

Menos mal que el niño está bien educado y al llegar al bordillo de la calle se queda parado mientras la pelota pasa por debajo del taxi, cuyo conductor, asustado, frena de repente. Afortunadamente, la pelota cae por detrás. el conductor echa un grito al niño mientras recoge su pelota, sonriente por que no le haya pasado nada, y vuelve corriendo a la plaza. Un episodio más costumbrista de Madrid.

Despreocupado ya por los niños que juegan a la pelota, vuelvo a la conversación y a mi biter kas, cuando de repente algo me llama la atención de nuevo. Un nuevo sonido de frenazo. ¿han atropeyado esta vez a otro niño no tan bien enseñado cuando no estaba mirando?

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previamente: estoy tomando algo en la plaza Vazquez de Mella el 23 de Junio de 2010 sobre las 20:30 cuando de repente un coche pega un frenazo. Temo por la vida de un niño jugando al fútbol en la inmediaciones.

El conductor del vehículo, un coche pequeño, color gris oscuro y con un par de abolladuras, se baja disparado del coche. Cuál es mi sorpresa cuando, sin siquiera detenerse a cerrar la puerta o apagar el motor,  en vez de agacharse delante del morro del coche, que quedaba fuera de mi vista, sale corriendo hacia la plaza. Rápidamente, mi percepción de lo que está pasando cambia. Este conductor se lanza como un tren desbocado hacia la plaza, como quien ha visto a un ladrón que quiera dar alcance, como quién ha visto a una persona querida que necesita auxilio…El conductor, vestido de forma veraniega (pantalón corto y camiseta sin mangas), es un chico joven, de unos 26 años, lleva el pelo puesto de punta con varias mechas tiene un cuerpo atlético y una mirada fija. Y un objetivo.

Un perrillo que va paseando una chica rubia de gafas se acerca meneando el rabo hacia él, quién lo esquiva y se dirige siguiendo los pocos metros de la cuerda hacia la chica que lo está paseando. Ella se encuentra petrificada en el suelo con la misma cara que se te queda cuando te sale a pagar una bestialidad en la declaración de hacienda. A partir de este momento, lo que empieza a ocurrir es algo de lo que lamentablemente estamos bastante acostumbrados en la televisión.

Comienzan los gritos hacia ella, quien recoge a su perrito en brazos e intenta huir, el conductor la intenta perseguir, intentando agarrarla, quién no hace más que cruzarse en su camino emitiendo sus gritos hacia ella a una mínima distancia de centímetros de su cara.

Toda la plaza ha notado la tensión. Los niños han dejado de jugar, las parejas han dejado de mirarse a las profundidades respectivas de sus ojos para prestar atención a lo que parece algo más que una mera discusión de pareja. Mis dedos en ese momento ya han marcado el 016 para denunciar la situación.

De repente, el pitido de los coches, que intentaban circular detrás interrumpen la situación. El chico parece darse cuenta de la situación y girando aún un par de veces la cabeza hacia ella mientras le lanza un par de improperios más, se dirige a su coche abandonado mientras el resto de la plaza, que no le había quitado el ojo de encima, parece expirar de alivio a la vez. Es en ese momento y tras sólo dos tonos de marcación, decido posar mi dedo sobre el botón colgar de mi terminal de teléfono.

Nuestro conductor se mete de nuevo en el coche y arranca chirriando rueda. La chica mientras tanto, desorientada, intenta alejarse hacia su casa, que tiene la mala suerte de estar de camino a la dirección que marca el sentido de la circulación. Su cara de susto vuelve a aflorar cuando se percata que el chico del coche no se había alejado del lugar de los hechos relatados, sino que simplemente se había desplazado unos metros hasta poder subir el coche a la acera y permitir la circulación de los coches que le seguían.

Tras poner las luces de emergencia y esta vez apagar el motor, sale del coche de nuevo como un energúmeno hacia la chica que no puede creerse que no haya pasado aún el mal trago.

*****

previamente: un chico sale de un coche e insulta a una transeúnte que paseaba a su perro. Dado que ha dejado el coche en mitad de la carretera debe regresar a retirarlo. En vez de alejarse, simplemente lo aparca y vuelve a la carga.

De nuevo comienzan los insultos y las persecuciones por la plaza. En esta ocasión, dado que se encontraban más cerca nuestro podemos escuchar claramente lo que están diciendo. Ella no hace más que repetir “véte”, “déjame”.
Él en un momento llega a quitarle el perro de las manos. Para ello llega hasta a pisarle el pie, que llevaba una mera chancleta playera, de las que sostienen simplemente por un dedo para inmovilizarla mientras le grita de forma audible para la mayoría de los presentes en la plaza “te voy a quitar la puta vida, ¿me entiendes?, te voy a quitar la puta vida, la puta vida”.

Son palabras textuales, que cuesta bastante olvidar, que aún retumban en mis oídos y que sonaron cuando estaba de nuevo marcando el número de teléfono de atención a la víctima de violencia de género. Esta vez sí que consigo contactar con ese servicio, tras varios tonos de espera, donde les narro los hechos y la situación y me comunican que me van a pasar con la policía municipal para que se presenten en la plaza. Tras unos minutos de espera con una melodía de atención al cliente, vuelve a ponerse en contacto la misma operadora que me atendió, esta vez con un tono más culpable, indicándome que la policía no responde a la llamada, pero que ella ha dado parte de la llamada.

Mientras tanto, la chica, que se había acercado a la terraza para alejarse de él, estrategia que parece funcionar, ya que ella al acercarse al negocio, donde todos nos encontramos en silencio, mirando con mirada dura al chico, hasta que éste se da media vuelta, regresa al coche y parece alejarse.

Una pareja de chicos se acercan a ella y le dicen que denuncie esa situación.
Es en ese momento cuando finaliza mi conversación con el 016 y puedo levantarme de la silla. Me acerco a ella y la invito a sentarme con nosotros. Javier le solicita al camarero un vaso de agua para ella, quien se ha puesto a llorar desconsoladamente. Mientras esperamos a la policía, él no hace más que llamarla, de forma anónima o con su número. Tras 10 minutos de espera, decido volver a utilizar el teléfono, llamando esta vez al 091 (policía nacional) quienes sí se personan rápidamente en la plaza.

Ella quiere contestar, pero no se atreve delante de nosotros. Su voluntad, como la de muchas víctimas se encuentra anulada en una espiral de culpabilidad y convencimiento de que en el fondo la quiere.

Ella no quiere al principio denunciar. Confiesa que no es la primera vez que pasa eso, que ya le había interpuesto otras denuncias, incluso obtenido una orden de alejamiento, pero que las había retirado. Nos comenta que en la bronca él no hace más que recordarle que ella le metió al calabozo (dos días mientras le detienen y le juzgan por violencia doméstica). Que no quiere que le vuelvan a meter al calabozo, que no le desea ningún mal.

La convencemos que interponga la denuncia, que a nadie le meten en el calabozo por no hacer nada, que no va a poder sacar a pasear tranquila el perro nunca más sola o que la próxima vez no tendrá tanta suerte que haya tanto público y la puede abordar a horas nocturnas donde no haya nadie que pueda ayudarla. Ella accede a volver a su casa acompañada por la policía, ya que las insistentes llamadas no son más que un signo de que está rondando cerca de ella.

Como se queda con la policía, les dejo mis datos (y a ella mi teléfono) para que me cite para declarar si fuera necesario como testigo. A partir de ese momento, nos vamos a nuestra casa, con el mal cuerpo de haber presenciado ese espectáculo tan desagradable y sin ganas para acudir a las hogueras con otros amigos que habíamos quedado.

Pero la historia no queda aquí, porque de camino a casa, vuelve a saltar la liebre.

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Previamente: soy testigo de una agresión de violencia de presunta violencia de género en la calle. La víctima se va a casa acompañada por la policía. Se quedan con mis datos como testigo de los hechos.

Esta parte la narro en función de lo que me contaron diferentes testigos en la antesala de espera del juicio.
Cuando la policía la  acompaña a casa, siguiéndola a una escasa y prudencial distancia, se encuentran con el mismo chico, que estaba esperándola en un bar en frente de su casa. Sale de nuevo disparado hacia ella, en el mismo plan que antes en la plaza. No le importa que esté le policía presente y que se interponga entre ellos, llegando incluso a repetir las amenazas delante de ellos, realizar nuevas amenazas hacia ellos…hasta que es detenido y puesto en el calabozo a la espera del juicio rápido por violencia de género.

Como no es la primera vez, sino la tercera, esta vez no se gestiona por los juzgados de violencia contra la mujer, si no que pasan por los juzgados normales penales. Estos son los que me citan para declarar como testigo.

Como la citación es errónea (me citan el 25 de Junio para el 6 de Junio, y hasta ahora no es posible viajar en el tiempo sin una botella de neutrex futura) llamo a los juzgados y lo pongo en conocimiento. LLamo a ambos juzgados que declinan la responsabilidad de la citación errónea acusándose mutuamente por el error..el caso que funciona ya que el 1 de Julio recibo una nueva citación de urgencia para comparecer en Madrid (yo ahora mismo vivo en Zaragoza) esta vez el 6 de Julio.

Según me entero, él vuelve a alojarse en su casa tras salir del calabozo, ya que le pone ojos de cordero degollado y le indica que no tiene donde quedarse, lo cual, es evidentemente mentira ya que antes tampoco estaba alojado con ella. En la espera del juicio, la noche anterior al mismo, cuando tras dos días de convivencia ella vuelve a pedirle que se vaya de casa, se persona de nuevo en su casa, y desde el portal, grita de nuevo amenazas contra ella
(“te voy a prender fuego”) que son escuchadas por la hermana de la víctima que vive en el mismo edificio que ella, y que es la que finalmente llama a la policiía cuando baja a hablar con él y pedirle que se calle.

Él, además de amenazar a la hermana y tirarla al suelo, le quita el teléfono y se lo introduce en el calzoncillo por delante.

La noche anterior al juicio además de todo eso, el abogado defensor del chico me llamó. Se identifica como abogado de ambos. Me comentó que no fuera a declarar, que era el único testigo de cargo y que se estaban jugando 9 años de prisión por un pisotón. Me dice que los dos están apañados y que no ha sido más que una mera discusión de pareja y qué voy a declarar. Le contesto que voy a declarar la verdad, lo que vi, que voy a contestar las preguntas que me hagan en juicio y ya, que no me cuente cuentos. Me vuelve a insistir que no vaya que no pasa nada, le comento que si no voy me puede caer una multa, de entre 200 y 5000€ y que no me juego una multa de 500€. Entonces es cuando ya llega el momento surrealista que me pregunta “¿por 500€ no declararías?”. Como la conversación no me gusta nada le digo que el que me ha llamado es el Juez y no él, que ya tengo los billetes comprados y que no voy a hablar más. A mi no me parecía muy legal que un abogado llamase a un testigo y ya el contenido de la llamada me dejó con mal cuerpo.

Y llegamos al juicio.

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Previamente: Hemos llegado al juicio contra las amenazas proferidas en la calle. El chico mientras tanto no ha parado de seguir con las andadas.

En la antesala del juicio ella me confirma que no están apañados, ni le ha perdonado…que el abogado también no hace más que llamarla para que se apiade de él..

Tras un retraso de más de dos horas, al final se celebra el juicio, suben al detenido esposado, aparece el abogado, el cual me saluda como si me conociera (por la conversación del día anterior), y ya me citan a declarar tras (supongo ya que no podía estar dentro) de las declaraciones de ella y de él. Tras contar lo ocurrido, en que el fiscal me pregunta concretamente si era un pisotón por accidente o se trataba de otra cosa y confirmar que estaba reteniéndola, el abogado de la defensa no me hace ninguna pregunta.

Aprovecho yo para preguntar a la juez qué hubiese pasado si no comparezco como testigo (y me confirma que hubiese habido una multa) para luego decir que recibí una llamada de..la juez, que no quiere ese marrón en su juicio me dice que si me he sentido mínimamente inquieto para no acudir a juicio que vaya a un juzgado de primera instancia a denunciarlo. Se ve claramente que ella no quiere comerse ese marrón.

El fiscal sí que me indica que quiere verme tras la vista. Al terminar la misma, le cuento lo que ha hecho el abogado de la defensa y me comenta que ya se conocen entre ellos y saben que estas cosas pasan, que le denuncie de todas maneras pero que se va a quedar en agua de borrajas porque va a ser mi palabra contra la suya, y que le diga (ya que entraba de nuevo en la sala a por un impreso para pagarme los gastos del tren) si el abogado volvía a ponerse en contacto conmigo.

Efectivamente el abogado sale y me dice “¿qué te han llamado?” y yo, “sí, tú”, me dice “yo no”..pero justo en ese momento se abre la puerta para el fiscal darme la hoja de gastos  (del tren, por venir desde Zaragoza) y sale corriendo el abogado tras decir “encantado de conocerte”. El fiscal se ríe de haber acertado con su predicción.

Me encuentro con la víctima(1) a la salida del juzgado, me comenta que le han absuelto, dado que ella ha quitado mucho hierro al asunto y ha defendido también la versión del abogado de que era una riña subida de tono.
Por lo tanto, el chico a ojos legales es inocente, ya que así ha sido la sentencia. Pero ello no anula que acontecieron esos hechos, simplemente la valoración jurídica es esa.
El fiscal manifiesta que va a recurrir ese fallo.

En esos momentos vuelve a aparecer el abogado que me dice “está muy feo denunciar a un compañero” le contesto “está mucho más feo acosar a un testigo”, como ve que por ese lado no va a sacar nada me dice “de tdoas maneras, menuda coacción que has venido al juicio” y yo le contesto “sí, me sentí coaccionado y he venido al juicio porque me ha citado el juez, de todas maneras, en cuanto te identificaste como abogado puse el manos libres, que estaba delante de mi familia y que mi padre, que es también abogado había oído toda la conversación”.
Como seguía preguntándome insistentemente le coto diciéndole que no sé qué le importa “si no ha sido usted el que me ha llamado” y que “usted sabrá”..

Es cierto que no tengo pruebas, pero sé que se ha quedado inquieto, porque en el juicio contra la hermana por los empujones (en los que llamó cuentista y fantasiosa a la hermana por ser periodista además de decir que fue ella la que le introdujo el móvil en el bolsillo del chico, cuando hasta la policía en la declaración indica que se lo tuvo que sacar del calzoncillo) la chica que acompañaba a la hermana y que el abogado no conocía, estuvo escuchando la conversación del abogado con su cliente, donde le manifestaba que “estos rojos de mierda que no hacen más que dar mal” y “el maricón del testigo y del fiscal, que seguro que están juntos, que me ha dicho que me va a denunciar ” le tenían bastante nervioso.

Gracias a la hermana sé también que por lo menos la víctima no está sola, que su familia lucha por ella aunque ella, ingenuamente piense que si le deja escapar esta la va a dejar en paz, y que, según me cuenta,  la anterior novia del chico ya le interpuso denuncias por violencia de género.

Todavía no se ha salido sentencia por los empujones a la hermana y las nuevas amenazas.

CONCLUSIÓN:

-hay que reformar de nuevo la ley penal contra violencia de género para contemplar además todos los casos que ha sido acusado como este, al menos que sean traídos al caso, ya que cada juez se enfrenta a cada caso de forma aislada y por ejemplo en este caso es bastante evidente.
-hay técnicas que utilizan abogados, que encima están apuntados en el turno de oficio y podrían defender a otras víctimas de violencia de género, que además de ser bastante poco ortodoxas, son ilegales…y que quedan impunes.

(1) la llamo víctima aunque el fallo haya sido la absolución ya que pese que a esos hechos a ojos de la juez juzgadora no constituyen ni delito de falta, ha sido ella la destinataria de los hechos. Entender víctima en el sentido de sujeto pasivo.