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Soy tu socia, no me llames guapa

Post de Davinia Suárez @daviniasuarez

Julio de 2010. Siglo XXI. Una mujer envía un correo con contenido profesional a uno de sus socios. El mensaje es preciso y claro, de tono laboral, se están retrasando los tiempos de entrega y uno de los proveedores no ha recibido el primer pago y se niega a entregar el trabajo finalizado. La respuesta que recibe respeta el mismo tono, el pago está solucionado, el proveedor asegura que el trabajo estará entregado a tiempo, como se acordó. Pero algo empaña el mensaje, al final, antes de la firma su socio aclara: Espero que no te haya causado muchos problemas, guapísima.

¿Guapísima? Esa mujer no ha visto a su socio nunca, ni han tenido ningún contacto fuera de lo meramente profesional. Los acuerdos se han realizado por teléfono y las comunicaciones, en su mayoría, por email. ¿Guapísima?

Soy mujer, y lo reconozco, no soy feminista, o no lo era. Creo que las medidas de discriminación positiva, aunque necesarias, favorecen que la mujer se esfuerce menos en llegar a unos puestos que por supuesto se merece, y que, sólo porque son necesarias, deberían ser medidas temporales como solución a corto plazo, y me asusta que, en los sistemas que estamos creando, esas medidas se eternicen en el tiempo.

La paridad política o empresarial me parece una auténtica contradicción. ¿Queremos que gobiernen un país o una región los políticos más preparados o tendremos que dejar fuera a parte de ellos por cumplir las cuotas femeninas o masculinas del parlamento? Quiero que el país en el que vivo avance y quiero que sea a través de los políticos más capaces, no me importa si el 80% son hombres o si son mujeres -lo que observando las aulas de las universidades no tardaría en pasar, si se les dejara-.

No dudo de la capacidad de liderazgo de ministras como Carme Chacón, pero considero que en su elección como líder del Ministerio de Defensa estando embarazada tuvo más peso su condición de mujer y futura madre como elementos de campaña y de márketing político agresivo que sus capacidades reales, lo que no deja a las mujeres en buen lugar. Y no, llevar pantalones en lugar de vestido largo no es ser feminista, ni reivindicar los derechos de la mujer, es una parafernalia, que yo, como mujer no necesito, ni reclamo. Y como hablo de la ministra podría hablar de cualquier otra.

Me gustaba creer que no tenía necesidad de ser feminista porque mi generación (cuatro años arriba, cuatro años abajo) partía de una educación diferente, y es verdad que hemos mejorado, mucho, pero no tanto como yo creía. Aunque las relaciones entre hombres y mujeres han avanzado, y jamás, lo reconozco, jamás me he sentido despreciada por mis compañeros de carrera o de profesión, permanecen los rescoldos de una educación que ha sido machista durante décadas.

Si el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero era o no una falta de respeto al trabajo de la periodista, que probablemente lo fuera, es cierto que el futbolista estaba abrumado por la emoción, no es excusa, pero aceptamos barco. Pero ¿qué emoción puede afectar a un correo formal, profesional? Ninguna.

Cuando una mujer recibe un comentario así de un compañero de trabajo con el que se lleva bien, ese comentario provoca una sonrisa, precisamente porque la confianza permite que la respuesta de ella a él sea en el mismo tono. Cuando el comentario proviene de un compañero, socio o jefe con el que se mantiene exclusivamente una relación profesional, se tiende a pensar: es que él es así con todo el mundo. Cuando esos comentarios se repiten a diario, con personas a las que nunca hemos conocido, con contactos profesionales, con hombres a los que queremos contratar o que nos contraten, al menos a mí sólo me queda una opción: reconocer que aún nos queda mucho por hacer.

No se trata de que no se puede piropear a las personas de nuestro entorno, se trata de que hay contextos en los que el trato más formal, requiere de un respeto y una relación más profesional en el que esas “confianzas” no deberían darse. Si ese mismo hombre escribiera a un compañero y terminará el email con un “guapísimo” sería objeto de burlas y, en su defecto, su interlocutor pensaría que se está burlando de él o que no lo está tomando en serio, ¿por qué las mujeres tenemos que aguantar a diario esa falta de respeto a nuestra labor?

Es una muletilla, lo sé, la mayoría de los hombres que la utilizan no lo hacen con ningún objetivo real, ni siquiera se dan cuenta de la diferencia que entrañan sus correos frente a los enviados a sus compañeros hombres. Pero esa simple muletilla es un problema de base, un problema cultural y de educación que aún está por solucionar, un problema que deja entrever que aún hay diferencias, que hombres y mujeres no somos tratados de la misma forma en los entornos laborales, y que no, mi generación no se salva de esas muletillas.

Quizás, me va a tocar dejar a un lado mi optimista posición de no feminista porque ya no es el momento, y volver a reclamar el respeto que como profesional creo que me merezco, quizás, tendré que esperar a un día en el que nos tratemos por iguales, nos respetemos y nos comprendamos hasta el punto de que el Ministerio de Igualdad lo pueda dirigir un hombre.

Mal asunto

(post de @ferendus)

Miércoles 23 de Junio de 2010 noche de las hogueras de San Juan. Es el día más largo del año, y la verdad que se nota.
Los largos rayos de sol llevan posándose sobre las calles de Madrid durante interminables horas. Ahora, a las ocho y media de la tarde, sigue dejando caer toda su fuerza sobre el asfalto recalentado como si fueran las cinco de la tarde de un día normal.
A pesar de llevar ropa veraniega, tanto Javi como yo, con gotas de sudor empezando a brotar por nuestras sienes, nos miramos a los ojos leyéndonos instantáneamente el pensamiento. Decidimos a para a repostar a la única máquina que nos va a acompañar toda la vida, nuestro cuerpo.
Dado que teníamos una fiesta a la que finalmente no habíamos podido acudir en el barrio de Chueca, decidimos ir a tomar algo en algún bar cercano. Parece ser que somos poco originales, porque mientras vamos recorriendo las calles y plazas del barrio gay por excelencia, todos los negocios que nos vamos encontrando se encuentran llenos de jóvenes parejas y grupos de amigos que han tenido la misma idea que nosotros.

Finalmente la diosa Fortuna intercede ante nosotros y una pareja se levanta delante nuestro en una terraza de la plaza Vázquez de Mella. Nos sentamos y encargamos nuestras bebidas. Comienza la conversación y las risas, nos acompañan el murmullo lejano de las conversaciones de los otros clientes del bar, los alborozos de la plaza y los gritos de los niños que aprovechan a jugar a la pelota en la pequeña explanada que queda delante.
Soy monitor de tiempo libre y una de las secuelas que me quedó fue prestar una atención constante a los niños, sobre todo cuando percibo que se encuentran en una situación potencialmente peligrosa, al igual que un dentista no puede parar de analizar la boca de los que ríen delante suyo o un fotógrafo encuadra disparos constantemente en su mente.

De repente, la pelota queda descontrolada y niño detrás, se dirige a la estrecha calle que bordea la plaza, con la mala suerte que justo en ese momento pasa un taxi. Mi corazón se levanta al vuelo preocupado porque el niño, pendiente de la pelota corra tras ella y choque igualmente contra el taxi.

Menos mal que el niño está bien educado y al llegar al bordillo de la calle se queda parado mientras la pelota pasa por debajo del taxi, cuyo conductor, asustado, frena de repente. Afortunadamente, la pelota cae por detrás. el conductor echa un grito al niño mientras recoge su pelota, sonriente por que no le haya pasado nada, y vuelve corriendo a la plaza. Un episodio más costumbrista de Madrid.

Despreocupado ya por los niños que juegan a la pelota, vuelvo a la conversación y a mi biter kas, cuando de repente algo me llama la atención de nuevo. Un nuevo sonido de frenazo. ¿han atropeyado esta vez a otro niño no tan bien enseñado cuando no estaba mirando?

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previamente: estoy tomando algo en la plaza Vazquez de Mella el 23 de Junio de 2010 sobre las 20:30 cuando de repente un coche pega un frenazo. Temo por la vida de un niño jugando al fútbol en la inmediaciones.

El conductor del vehículo, un coche pequeño, color gris oscuro y con un par de abolladuras, se baja disparado del coche. Cuál es mi sorpresa cuando, sin siquiera detenerse a cerrar la puerta o apagar el motor,  en vez de agacharse delante del morro del coche, que quedaba fuera de mi vista, sale corriendo hacia la plaza. Rápidamente, mi percepción de lo que está pasando cambia. Este conductor se lanza como un tren desbocado hacia la plaza, como quien ha visto a un ladrón que quiera dar alcance, como quién ha visto a una persona querida que necesita auxilio…El conductor, vestido de forma veraniega (pantalón corto y camiseta sin mangas), es un chico joven, de unos 26 años, lleva el pelo puesto de punta con varias mechas tiene un cuerpo atlético y una mirada fija. Y un objetivo.

Un perrillo que va paseando una chica rubia de gafas se acerca meneando el rabo hacia él, quién lo esquiva y se dirige siguiendo los pocos metros de la cuerda hacia la chica que lo está paseando. Ella se encuentra petrificada en el suelo con la misma cara que se te queda cuando te sale a pagar una bestialidad en la declaración de hacienda. A partir de este momento, lo que empieza a ocurrir es algo de lo que lamentablemente estamos bastante acostumbrados en la televisión.

Comienzan los gritos hacia ella, quien recoge a su perrito en brazos e intenta huir, el conductor la intenta perseguir, intentando agarrarla, quién no hace más que cruzarse en su camino emitiendo sus gritos hacia ella a una mínima distancia de centímetros de su cara.

Toda la plaza ha notado la tensión. Los niños han dejado de jugar, las parejas han dejado de mirarse a las profundidades respectivas de sus ojos para prestar atención a lo que parece algo más que una mera discusión de pareja. Mis dedos en ese momento ya han marcado el 016 para denunciar la situación.

De repente, el pitido de los coches, que intentaban circular detrás interrumpen la situación. El chico parece darse cuenta de la situación y girando aún un par de veces la cabeza hacia ella mientras le lanza un par de improperios más, se dirige a su coche abandonado mientras el resto de la plaza, que no le había quitado el ojo de encima, parece expirar de alivio a la vez. Es en ese momento y tras sólo dos tonos de marcación, decido posar mi dedo sobre el botón colgar de mi terminal de teléfono.

Nuestro conductor se mete de nuevo en el coche y arranca chirriando rueda. La chica mientras tanto, desorientada, intenta alejarse hacia su casa, que tiene la mala suerte de estar de camino a la dirección que marca el sentido de la circulación. Su cara de susto vuelve a aflorar cuando se percata que el chico del coche no se había alejado del lugar de los hechos relatados, sino que simplemente se había desplazado unos metros hasta poder subir el coche a la acera y permitir la circulación de los coches que le seguían.

Tras poner las luces de emergencia y esta vez apagar el motor, sale del coche de nuevo como un energúmeno hacia la chica que no puede creerse que no haya pasado aún el mal trago.

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previamente: un chico sale de un coche e insulta a una transeúnte que paseaba a su perro. Dado que ha dejado el coche en mitad de la carretera debe regresar a retirarlo. En vez de alejarse, simplemente lo aparca y vuelve a la carga.

De nuevo comienzan los insultos y las persecuciones por la plaza. En esta ocasión, dado que se encontraban más cerca nuestro podemos escuchar claramente lo que están diciendo. Ella no hace más que repetir “véte”, “déjame”.
Él en un momento llega a quitarle el perro de las manos. Para ello llega hasta a pisarle el pie, que llevaba una mera chancleta playera, de las que sostienen simplemente por un dedo para inmovilizarla mientras le grita de forma audible para la mayoría de los presentes en la plaza “te voy a quitar la puta vida, ¿me entiendes?, te voy a quitar la puta vida, la puta vida”.

Son palabras textuales, que cuesta bastante olvidar, que aún retumban en mis oídos y que sonaron cuando estaba de nuevo marcando el número de teléfono de atención a la víctima de violencia de género. Esta vez sí que consigo contactar con ese servicio, tras varios tonos de espera, donde les narro los hechos y la situación y me comunican que me van a pasar con la policía municipal para que se presenten en la plaza. Tras unos minutos de espera con una melodía de atención al cliente, vuelve a ponerse en contacto la misma operadora que me atendió, esta vez con un tono más culpable, indicándome que la policía no responde a la llamada, pero que ella ha dado parte de la llamada.

Mientras tanto, la chica, que se había acercado a la terraza para alejarse de él, estrategia que parece funcionar, ya que ella al acercarse al negocio, donde todos nos encontramos en silencio, mirando con mirada dura al chico, hasta que éste se da media vuelta, regresa al coche y parece alejarse.

Una pareja de chicos se acercan a ella y le dicen que denuncie esa situación.
Es en ese momento cuando finaliza mi conversación con el 016 y puedo levantarme de la silla. Me acerco a ella y la invito a sentarme con nosotros. Javier le solicita al camarero un vaso de agua para ella, quien se ha puesto a llorar desconsoladamente. Mientras esperamos a la policía, él no hace más que llamarla, de forma anónima o con su número. Tras 10 minutos de espera, decido volver a utilizar el teléfono, llamando esta vez al 091 (policía nacional) quienes sí se personan rápidamente en la plaza.

Ella quiere contestar, pero no se atreve delante de nosotros. Su voluntad, como la de muchas víctimas se encuentra anulada en una espiral de culpabilidad y convencimiento de que en el fondo la quiere.

Ella no quiere al principio denunciar. Confiesa que no es la primera vez que pasa eso, que ya le había interpuesto otras denuncias, incluso obtenido una orden de alejamiento, pero que las había retirado. Nos comenta que en la bronca él no hace más que recordarle que ella le metió al calabozo (dos días mientras le detienen y le juzgan por violencia doméstica). Que no quiere que le vuelvan a meter al calabozo, que no le desea ningún mal.

La convencemos que interponga la denuncia, que a nadie le meten en el calabozo por no hacer nada, que no va a poder sacar a pasear tranquila el perro nunca más sola o que la próxima vez no tendrá tanta suerte que haya tanto público y la puede abordar a horas nocturnas donde no haya nadie que pueda ayudarla. Ella accede a volver a su casa acompañada por la policía, ya que las insistentes llamadas no son más que un signo de que está rondando cerca de ella.

Como se queda con la policía, les dejo mis datos (y a ella mi teléfono) para que me cite para declarar si fuera necesario como testigo. A partir de ese momento, nos vamos a nuestra casa, con el mal cuerpo de haber presenciado ese espectáculo tan desagradable y sin ganas para acudir a las hogueras con otros amigos que habíamos quedado.

Pero la historia no queda aquí, porque de camino a casa, vuelve a saltar la liebre.

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Previamente: soy testigo de una agresión de violencia de presunta violencia de género en la calle. La víctima se va a casa acompañada por la policía. Se quedan con mis datos como testigo de los hechos.

Esta parte la narro en función de lo que me contaron diferentes testigos en la antesala de espera del juicio.
Cuando la policía la  acompaña a casa, siguiéndola a una escasa y prudencial distancia, se encuentran con el mismo chico, que estaba esperándola en un bar en frente de su casa. Sale de nuevo disparado hacia ella, en el mismo plan que antes en la plaza. No le importa que esté le policía presente y que se interponga entre ellos, llegando incluso a repetir las amenazas delante de ellos, realizar nuevas amenazas hacia ellos…hasta que es detenido y puesto en el calabozo a la espera del juicio rápido por violencia de género.

Como no es la primera vez, sino la tercera, esta vez no se gestiona por los juzgados de violencia contra la mujer, si no que pasan por los juzgados normales penales. Estos son los que me citan para declarar como testigo.

Como la citación es errónea (me citan el 25 de Junio para el 6 de Junio, y hasta ahora no es posible viajar en el tiempo sin una botella de neutrex futura) llamo a los juzgados y lo pongo en conocimiento. LLamo a ambos juzgados que declinan la responsabilidad de la citación errónea acusándose mutuamente por el error..el caso que funciona ya que el 1 de Julio recibo una nueva citación de urgencia para comparecer en Madrid (yo ahora mismo vivo en Zaragoza) esta vez el 6 de Julio.

Según me entero, él vuelve a alojarse en su casa tras salir del calabozo, ya que le pone ojos de cordero degollado y le indica que no tiene donde quedarse, lo cual, es evidentemente mentira ya que antes tampoco estaba alojado con ella. En la espera del juicio, la noche anterior al mismo, cuando tras dos días de convivencia ella vuelve a pedirle que se vaya de casa, se persona de nuevo en su casa, y desde el portal, grita de nuevo amenazas contra ella
(“te voy a prender fuego”) que son escuchadas por la hermana de la víctima que vive en el mismo edificio que ella, y que es la que finalmente llama a la policiía cuando baja a hablar con él y pedirle que se calle.

Él, además de amenazar a la hermana y tirarla al suelo, le quita el teléfono y se lo introduce en el calzoncillo por delante.

La noche anterior al juicio además de todo eso, el abogado defensor del chico me llamó. Se identifica como abogado de ambos. Me comentó que no fuera a declarar, que era el único testigo de cargo y que se estaban jugando 9 años de prisión por un pisotón. Me dice que los dos están apañados y que no ha sido más que una mera discusión de pareja y qué voy a declarar. Le contesto que voy a declarar la verdad, lo que vi, que voy a contestar las preguntas que me hagan en juicio y ya, que no me cuente cuentos. Me vuelve a insistir que no vaya que no pasa nada, le comento que si no voy me puede caer una multa, de entre 200 y 5000€ y que no me juego una multa de 500€. Entonces es cuando ya llega el momento surrealista que me pregunta “¿por 500€ no declararías?”. Como la conversación no me gusta nada le digo que el que me ha llamado es el Juez y no él, que ya tengo los billetes comprados y que no voy a hablar más. A mi no me parecía muy legal que un abogado llamase a un testigo y ya el contenido de la llamada me dejó con mal cuerpo.

Y llegamos al juicio.

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Previamente: Hemos llegado al juicio contra las amenazas proferidas en la calle. El chico mientras tanto no ha parado de seguir con las andadas.

En la antesala del juicio ella me confirma que no están apañados, ni le ha perdonado…que el abogado también no hace más que llamarla para que se apiade de él..

Tras un retraso de más de dos horas, al final se celebra el juicio, suben al detenido esposado, aparece el abogado, el cual me saluda como si me conociera (por la conversación del día anterior), y ya me citan a declarar tras (supongo ya que no podía estar dentro) de las declaraciones de ella y de él. Tras contar lo ocurrido, en que el fiscal me pregunta concretamente si era un pisotón por accidente o se trataba de otra cosa y confirmar que estaba reteniéndola, el abogado de la defensa no me hace ninguna pregunta.

Aprovecho yo para preguntar a la juez qué hubiese pasado si no comparezco como testigo (y me confirma que hubiese habido una multa) para luego decir que recibí una llamada de..la juez, que no quiere ese marrón en su juicio me dice que si me he sentido mínimamente inquieto para no acudir a juicio que vaya a un juzgado de primera instancia a denunciarlo. Se ve claramente que ella no quiere comerse ese marrón.

El fiscal sí que me indica que quiere verme tras la vista. Al terminar la misma, le cuento lo que ha hecho el abogado de la defensa y me comenta que ya se conocen entre ellos y saben que estas cosas pasan, que le denuncie de todas maneras pero que se va a quedar en agua de borrajas porque va a ser mi palabra contra la suya, y que le diga (ya que entraba de nuevo en la sala a por un impreso para pagarme los gastos del tren) si el abogado volvía a ponerse en contacto conmigo.

Efectivamente el abogado sale y me dice “¿qué te han llamado?” y yo, “sí, tú”, me dice “yo no”..pero justo en ese momento se abre la puerta para el fiscal darme la hoja de gastos  (del tren, por venir desde Zaragoza) y sale corriendo el abogado tras decir “encantado de conocerte”. El fiscal se ríe de haber acertado con su predicción.

Me encuentro con la víctima(1) a la salida del juzgado, me comenta que le han absuelto, dado que ella ha quitado mucho hierro al asunto y ha defendido también la versión del abogado de que era una riña subida de tono.
Por lo tanto, el chico a ojos legales es inocente, ya que así ha sido la sentencia. Pero ello no anula que acontecieron esos hechos, simplemente la valoración jurídica es esa.
El fiscal manifiesta que va a recurrir ese fallo.

En esos momentos vuelve a aparecer el abogado que me dice “está muy feo denunciar a un compañero” le contesto “está mucho más feo acosar a un testigo”, como ve que por ese lado no va a sacar nada me dice “de tdoas maneras, menuda coacción que has venido al juicio” y yo le contesto “sí, me sentí coaccionado y he venido al juicio porque me ha citado el juez, de todas maneras, en cuanto te identificaste como abogado puse el manos libres, que estaba delante de mi familia y que mi padre, que es también abogado había oído toda la conversación”.
Como seguía preguntándome insistentemente le coto diciéndole que no sé qué le importa “si no ha sido usted el que me ha llamado” y que “usted sabrá”..

Es cierto que no tengo pruebas, pero sé que se ha quedado inquieto, porque en el juicio contra la hermana por los empujones (en los que llamó cuentista y fantasiosa a la hermana por ser periodista además de decir que fue ella la que le introdujo el móvil en el bolsillo del chico, cuando hasta la policía en la declaración indica que se lo tuvo que sacar del calzoncillo) la chica que acompañaba a la hermana y que el abogado no conocía, estuvo escuchando la conversación del abogado con su cliente, donde le manifestaba que “estos rojos de mierda que no hacen más que dar mal” y “el maricón del testigo y del fiscal, que seguro que están juntos, que me ha dicho que me va a denunciar ” le tenían bastante nervioso.

Gracias a la hermana sé también que por lo menos la víctima no está sola, que su familia lucha por ella aunque ella, ingenuamente piense que si le deja escapar esta la va a dejar en paz, y que, según me cuenta,  la anterior novia del chico ya le interpuso denuncias por violencia de género.

Todavía no se ha salido sentencia por los empujones a la hermana y las nuevas amenazas.

CONCLUSIÓN:

-hay que reformar de nuevo la ley penal contra violencia de género para contemplar además todos los casos que ha sido acusado como este, al menos que sean traídos al caso, ya que cada juez se enfrenta a cada caso de forma aislada y por ejemplo en este caso es bastante evidente.
-hay técnicas que utilizan abogados, que encima están apuntados en el turno de oficio y podrían defender a otras víctimas de violencia de género, que además de ser bastante poco ortodoxas, son ilegales…y que quedan impunes.

(1) la llamo víctima aunque el fallo haya sido la absolución ya que pese que a esos hechos a ojos de la juez juzgadora no constituyen ni delito de falta, ha sido ella la destinataria de los hechos. Entender víctima en el sentido de sujeto pasivo.

Custodia compartida

Menos mal que en Aragón han decidido por fin atajar el problema de la custodia compartida, porque ya era hora de que las mujeres que luchamos por la igualdad entendamos que es también un camino de ida y vuelta. Si somos iguales, somos iguales y tenemos los mismos derechos.

Y no sólo nosotros, es que los niños también tienen derecho a compartir su tiempo tanto con su madre como su padre.  Y sinceramente, como mujer me da mucha vergüenza las mujeres que utilizan los niños como armas arrojadizas para el chantaje emocional. Y sé que no son todas, pero últimamente me ha tocado vivir de cerca el proceso de varios amigos y es terriblemente injusto.

Además es que la custodia compartida es mejor para las mujeres, por que permite más facilidad  en la conciliación laboral, asi que es un paso imprescindible para la igualdad.

Ahora sólo hace falta que el resto de autonomías se fijen en Aragón.

Velo

Me he puesto velo 3 o 4 veces en mi vida, para entrar en la mezquitas del Cairo, de Estambul y de Marruecos. Y no ha supuesto nigún drama, por que me lo he puesto y me lo he quitado.

Y no, no es comparable a nada. Y sobra decir que prefiero que las mujeres no lleven velo porque es un símbolo de dominación. Pero creo que no somos quien para imponer a nadie una revolución de tal magnitud. Creo que debemos educar en la igualdad para que sean ellas, las mujeres islámicas de nuestro país, las que decidan quitarselo.

La familia

Parece que la derecha se ha apropiado del concepto “familia”. Y claro, como la palabra es suya pues la usan como quieren, que para eso es suya.  Y para ellos familia es un padre y una madre y cuantos más hijos mejor . Pero ese modelo de familia no es el único. Una familia es un Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.

Según el Foro Español de la familia (los dueños de la palabra familia)  sus objetivos son:

1. Propagar, promover y defender en el seno de la sociedad los valores esenciales de la persona y de la familia.

2. Investigar los problemas actuales de la familia y generar soluciones y alternativas que permitan su fortalecimiento en la sociedad actual.

3. Acceder y actuar ante las instituciones y organismos responsables de la política familiar, canalizando las convicciones y los esfuerzos de muchas personas respecto a dichos valores.

4. Facilitar la comunicación y el encuentro entre entidades y personas que promuevan y defiendan valores fundamentales de la persona y de la familia

Por sus objetivos se deduce  que estarán en el  Foro de Familias Monoparentales ¿No?

Pero  seguramente no, por que cuando el foro de la familia habla de familia habla sólo de su modelo de familia.

Sexo e infidelidad

Este es el décimo post de unas conversaciones que hemos llamado Puente Aéreo (conversaciones 2.0 sobre sexualidad que Carme Sánchez y yo misma plasmamos semanalmente en nuestros blogs. Esta vez no sólo hemos incorporado preguntas que tuiteros y tuiteras han dejado en un Google Docs sino que el tema se eligió mediante una pregunta abierta al munto twitter)

¿Se puede ser fiel toda la vida?

La fidelidad sexual es un pacto al que llega una pareja. Y al igual que hay personas que cumplen un pacto también los hay que no… El problema es que ese pacto generalmente no se explicita como tal y tampoco se define concretamente el acuerdo lo que provoca a la larga malentendidos y problemas.
El pacto no se explicita porque al principio de la relación da reparo y después se convierte en un tema un poco tabú o se da por sobreentendido, aunque a veces cada miembro de la pareja da por supuesto acuerdos del pacto algo diferentes respecto a la propia fidelidad con respecto a la pareja o de la fidelidad del otro o de la otra (aquello típico que uno justifica sus infidelidades como menores, pero se siente teriblemente herido o herida por la infidelidad de la pareja)

Mucha gente justifica la infidelidad en el sexo, en que busca fuera de su pareja lo que no tiene ¿Es el sexo determinante a la hora de que una pareja sea fiel?

La sexualidad es un aspecto importante de la relación de pareja pero si una pareja sólo tiene problemas en la relación sexual suele intentar solucionarlo (se nota mucho cuando una pareja consulta por una problemática sexual, pero hay una buena relación afectiva y emocional y ganas de solucionarlo por ambas partes). El problema es cuando se mezclan diferentes motivos y causas…

He podido observar que muchas personas no valoran lo suficiente a su pareja, al contrario acaban sólo viéndole la parte negativa (que por cierto todos y todas tenemos) y nada positivo… por lo que entonces cualquier persona que pase por delante y a la que por “acabada de conocer” sólo le aprecian lo bueno… En terapia utilizamos estrategias para que los dos miembros se reencuentren de nuevo en un ambiente más positivo y mirando con una gafas menos críticas al otro o la otra.

¿Es la fidelidad una cuestión cultural?

Las teorías antropológicas son curiosas al respecto, pero creo que por influencia androcéntrica… generalmente está más valorada la fidelidad en la mujer que la del hombre. Incluso algunas mutilaciones genitales se justifican bajo la premisa de que la mujer no busque placer fuera de la pareja… En los hombres la infidelidad se ha justificado por los siglos de los siglos (en determinadas épocas los hijos e hijas ilegítimas de los hombres gozaban de determinados privilegios). En la literatura, las mujeres infieles han tenido generalmenteun trágico final (Madame Bovary,…) para servir como ejemplo de lo que no debe hacer una mujer de bien…

¿Que seas infiel quiere decir que no quieres a tu pareja?

Depende del tipo de infidelidad… hay infidelidades puntuales que no tienen porqué repercutir en la vida de la pareja, siempre y cuando no se practique el “sincericidio” (mezcla a partes iguales de sinceridad y suicidio)… pero cuando se mantienen relaciones paralelas eso ya complica más los sentimientos respecto a la pareja “oficial” y la “oficiosa”… Aunque lo determinante en estos casos es la existencia de hijos y/o hijas (por mantener una apariencia de familia respetable y tópica) o los recursos económicos que alguno de los miembros puede perder.

Te quiero libre

Mi madre tenía un pañuelo con este dibujo, de cuando era joven. Yo lo tuve colgado en la pared muchos años, cuando era joven.

Año tras año, he ido a la manifestación del día de la Mujer trabajadora y siempre, siempre, pensaba que nada había cambiado. Año tras año, seguían diciendo eso de “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Hoy no será igual. Ahora, pese a que unos cuantos quieran legislar desde púlpitos lo que hacemos con nuestros cuerpos, es cierto. Ahora, yo puedo decidir. Por eso, no sé me ocurre nada mejor, que dar las gracias a todas esas mujeres que han trabajado tantos años para llegar hasta aquí. Queda mucho por hacer, es cierto. Pero por fin, las cosas han cambiado. Por eso, quiero dar las gracias a mi madre y a todas esas mujeres, que año tras año han pedido que les dejen decir.

A todas, las que nos habéis quitado las piedras del camino, para que hoy seamos las mujeres que somos. Gracias.

Ya no hay mujeres como las de antes…

Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.

Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.

Y cuando parece que esas frases de la Sección Femenina habían pasado al anecdotario histórico español, el Ayuntamiento de Madrid volvió de las cavernas para recuperar a las mujeres de toda la vida

El Mundo

Debe ser que una mujer que no sabe coser y hacer postres no es una mujer.  Y encima lo van a celebrar Centro de Atención Social a Mujeres ‘María Zambrano’ premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1981 y Cervantes en 1988 y que no creo yo que le dieran los premios por sus postres y jerseycitos.

Primeramente quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música; pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta que yo no podía ser una caja de música, porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones..., y yo era una niña que no tenía remordimientos y aun sin ellos temía, o sabía, que una caja de música no podía ser. De su antología

La música de los platos y la costura no era la música de Maria Zambrano. Era la música del pensamiento libre. Y  esa música, es la que el Ayuntamiento de Madrid tendría que fomentar.

Cibersexo

Este es el noveno post de unas conversaciones que hemos llamado Puente Aéreo (conversaciones 2.0 sobre sexualidad que Carme Sánchez y yo misma plasmamos semanalmente en nuestros blogs. Esta vez no sólo hemos incorporado preguntas que tuiteros y tuiteras han dejado en un Google Docs sino que el tema se eligió mediante una pregunta abierta al munto twitter)

¿El el cibersexo una versión mejorada de la masturbación?

El cibersexo es la incoporación de las TIC a la sexualidad humana. Son prácticas sexuales que incorporan de una u otra manera las tecnologías de la información y la comunicación. Creo, aunque es opinable, que sería un tipo de sexualidad diferente a cualquier otra y muy nueva, por lo que todavía no la tenemos incorporada dentro de nuestra escala de valores y por ello nos asaltan dudas de tipo “es infidelidad practicar cibersexo?”. La masturbación es sexualidad con uno/a mismo/a, en el cibersexo hay alguien al otro lado de la red. Porque mirar fotos o videos eróticos o pornográficos no lo consideraría cibersexo

Si tuviéramos que hacer una relación de las prácticas que incluye el cibersexo se me ocurren algunas:

-parejas del mundo real que viven por diferentes motivos lejos el un@ del otr@ y quedan a través del ordenador/red con cámara web para charlar y algo más… (o desde la blackberry como en la peli “Up in the air”)
-personas que se conocen en chats, redes sociales y que entablan relaciones sexuales on-line
-personas que entran en determinados formatos con la intención de encontrar sexo on-line
-personas que pagan por entrar en determinados formatos e interactuar sexualmente

¿Puede satisfacer el cibersexo nuestras necesidades sexuales?

Supongo que para algunas personas sí, auque quizás como una práctica más y no como la única… porque si fuera así podría ser síntoma de algún problema relacional o psicológico (si hacemos un paralelismo con el ejmplo de una persona que sólo se relacionara con otras virtualmente y nunca lo hiciera de otra manera, es decir personalmente, pensaríamos que tiene algun tipo de problema… si lo trasladamos a la sexualidad también sería así)

¿Es un suplemento o un complemento del sexo?

Una conducta o conductas más que puede utilizarse para evadirse, para incorporarla como novedad en una pareja sexualmente estable,… como una opción más…

Hay alguna “clave” para que el cibersexo sea más satisfactorio

Tener claro el objetivo por el que se introducen las TIC en la sexualidad

En realidad y vuelvo al principio ¿Podemos decir que es el cibersexo sexo?

Pues contestando parecido a la primera pregunta: es una modalidad más producto del progreso.

Mujeres ¿influyentes? en Internet

Inma CastellanosRosa JiménezGemma MuñozAna Santos,Carmen MartínPatricia Araque van abriendo un camino en la red.

Empieza la mesa con una pregunta ¿Sois influyentes?

Y empieza contestando Patricia Araque con otra pregunta ¿Consigo mis objetivos que son llevar a cada día más mujeres al emprendimiento? Entonces no, no soy influyente por que no lo consigo.

Carmen Martín se siente influyente “por una sencilla razón: influyo en determinadas personas de la misma manera que muchas personas con las que me comunico influyen en mi” Me responden cuando yo escribo

Para Gemma Muñoz tener muchos followers no es tener influencia, si no una pequeña audiencia a la que comunicar.

Inma Castellanos dice que ser influyente no se cuenta entre sus objetivos si no desarrollar su trabajo de la mejor forma posible, de la manera más divertida posible y compartir con la gente a través de la red.

Rosa Jiménez empieza diciendo que va a ser políticamente incorrecta y lo es. Dice que la influencia en la red a nivel personal es prácticamente imposible, que puedes mover cosas en la red, pero que es bastante difícil que esas cosas tengan consecuencias sobre la realidad y pone como uno de los pocos ejemplos el caso de Enrique Dans con Air Europa

Ana Santos confiesa abiertamente que prefiere ser útil que influyente, que su objetivo es resultar útil a la gente que la sigue, ofrecer a los followers lo que demandan o ponerlos en contacto con otros que los pueden ayudar.