…entre aspirantes a la secretaría general del PSM. Y podría, por el formato, haber sido el primero de la historia. Cerrado, grabado, sin público, sin debate. Dos mítines simultáneos. Dos discursos. Pilar Sánchez: tenemos los peores resultados de la historia. Tomás Gómez: La culpa es de Zapatero. Y sin bajarse del burro, sin salirse de sus guiones cerrados, sin estar en el tiempo que son. Año 2012. Internet, streaming, crowsourcing. Tres personas encerradas en un estudio de radio. Un partido agotado de luchas internas. Unos ciudadanos desilusionados.
Fuera de los círculos oficiales algunos se quejan. No cambian nada. Tomás se empeña en que él tiene un proyecto. Un proyecto en el que los madrileños le han demostrado mediante el voto que no creen. Pilar tiene argumentos, le falta experiencia y se separa poco del papel. Tampoco tiene carisma. Pero sobre todo no tiene el control del aparato, ese que durante 5 años han ido construyendo como una tela de araña los secuaces de Tomás.
Con la peor derrota de la historia Tomás repite incansablemente que estamos viviendo el declive de la derecha. Un declive que ni demuestran las urnas, ni las encuestas. Pero lo repite, como un mantra, como si con eso se pudiera hacer realidad una escena que sólo existe en su imaginación.
Mientras ellos debate y hablan con sus militantes las calles de Madrid son un hervidero contra la reforma laboral. A la misma hora. A 200 metros. En otro universo: la realidad.