Yo lo que tengo es una crisis de fé. No ideológica, simplemente de fé. Muchas generaciones crecieron creyendo en Dios y con eso bastaba,más tarde muchos creyeron en quitar la dictadura y los más jovenes en el crear un estado de bienestar social. ¿Y nosotros, en que creemos?
Para que yo y un montón de jóvenes, huerfános de fé, nos movamos de la silla sólo necesitamos algo en que creer. Creer que somos parte de algo, que no somos la última pieza de un engranaje bastante oxidado.
Simplemente, dadme algo en que creer. Levantadme de la silla. Haced que me parta la cara por vosotros. Ilusionadme, por favor.
Don Ricardo comentó:
Podéis creer en Risto, la noticia más leída en El País la misma semana que fracasa estrepitosamente el sistema sanitario de Madrid y se desboca el caballo Gürtel:
http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Telecinco/expulsa/Risto/OT/le/premia/programa/elpepugen/20090716elpepirtv_2/Tes
Jorge Roberto comentó:
Ana, estoy de acuerdo contigo en que aquellos que aspiran a gobernarnos deben ilusionarnos. Pero no podemos basar toda nuestra esperanza de futuro en lo que hagan otros, primero tenemos que crear algo en lo que uno mismo pueda creer y luchar. Yo tengo mis ideas que me ilusionan, mis proyectos de futuro, como me gustarían que fueran algunas cosas y lo que intentó es canalizar mi pequeña energía junta a la muchos otros que como yo quieren hacer cosas. No creo que vuestra generación este falta de motivación, a veces la ideas más grandes son las que uno cree más pequeñas. Piensa en que te gustaría mejorar las cosas, da igual que sean pequeñas que grandes, inventate tu futuro y después trabaja por conquistarlo, siempre encontraras gente dispuesta a partirse la cara y las piernas junto a ti
Cartier comentó:
Lo haremos. Lo haremos
Pingback/Trackback
y lo reviento cuando quiero…
Pingback/Trackback
Vacúnense, la ilusión es contagiosa | En modo esponja