Post a medias con Cartier
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
Vivimos tiempos complicados. Momentos de caras largas y cuentas bancarias muy cortas. Los telediarios, los periódicos, las radios, las tertulias nos recuerdan a diario cifras económicas que seguro que muchos no entendemos pero intuimos. Y nuestra intuición nos dice que la situación es dura. Claro que ayuda mucho oir decenas de veces cada día, desde el amanecer hasta la noche “crisis, crisis, crisis…”
La felicidad es contagiosa, de eso no cabe duda. Y la “grisura” también. Pero yo prefiero rodearme de gente que me contagie felicidad. Y no tiene por que ser gente a la que vaya mejor, sino gente que sabe ver el lado bueno de las cosas. Y suena a tópico, es verdad. Pero hay gente que le saca el lado bueno a todo. Y mucha gente cree que ser optimista es genético. Yo no lo creo. Yo me esfuerzo todos los días, me levanto y procuro ver las cosas por el lado bueno. Y al final, como en todo, haces tu rutina. Una rutina optimista y estás predispuesto a encontrar ese millón de cosas buenas que hay. Por que las hay. Y sí, estamos pasando por un mal momento. Y nosotros los jóvenes estamos asustados. Mi abuelo ni se despeina. Las ha vivido peores que estas. Mucho peores. Y nosotros quizá habíamos estado entre algodones hasta ahora. Y de pronto, el mundo te dice -oye que esto no es tan fácil. Quizá es hora de ser adultos, de ser adultos optimistas y pensar que ya pasará. Arrimar el hombro en lo que podamos y abrir el paraguas esperando que pase la tormenta. Llover suele llover igual, pero se nota menos si esperas a que escampe sonriendo.

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No llueve eternamente, así que mejor ir siempre con la alegría por delante.
Genial, siempre digo que si en una conversación cuento que tengo 1.200€ en el banco, inconscientemente quien me escuche pensará cuanto dinero tiene él en el banco, por lo tanto, si hablas de felicidad, me haces pensar en ella, es bueno, positivo y optimista y me gusta esa cara de la vida.
Continua escribiendo sobre cosas buenas y bonitas de la vida, asi nos contagiarás de ellas
A mi me va bien, objetivamente mejor que el año pasado porque me han bajado bastante el hipotecón, curro en el mismo sitio, mi chico también, hay buenas ofertas en el Carreflú, hasta nos hemos podido hacer algún viajecito pillando chollo y en mi entorno igual, la gente sigue currando en lo suyo y no estamos dispuestos a dejar que Marrano Rajoy nos arruine la alegría
Si señor, que se difunda la alegría que es contagiosa