“No sé si será por egoísmo, yo creo que la gente espera dividir la tristeza y multiplicar las alegrías con el amor”…
@torrejon y no está bien?, yo espero dividir la tristeza y “multriplicar” alegría pero hay gente que lo hace al revés (Ana Aldea)
Después de esta conversación por Twitter he pedido ayuda a Davinia en la defensa de la “multriplicación” de las alegrías.
Porque estoy cansada, muy cansada de esas frases del tipo “el amor duele” “quien bien te quiere te hará llorar” y un largo etecetera ¿por qué?
¿Por qué creemos que tenemos que sufrir para poder ser felices? ¿Por qué tenemos que fingir que no queremos para que nos quieran? ¿Por qué tenemos que sacrificar nuestra felicidad individual?
Yo quiero que quien me quiera bien me haga reir, que el amor sea como un baño de agua caliente. Quiero silencios cómodos y miradas que no necesitan palabras, quiero que me quieran por lo que soy y no por lo que quieren hacer de mí. Sólo pido la segunda acepción: eso que nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Pido que me respeten a mí y a mis opiniones, porque discutir es bueno, pero no significa ni gritar ni insultar, y las peleas tampoco son necesarias en el amor, por mucho que nos hayamos acostumbrado a escuchar que “si no se han peleado algo falla”. Quiero que me abracen, que me apoyen y que me susurren al oído. ¿Tampoco es pedir tanto, no?
No quiero no reconocer que las cosas duelen cuando duelen ni tener que hacerme la dura, porque dijo Murakami “es que si te disparan, sangras”, por mucho que intentes disimularlo.
No quiero orgullo, ni quiero dolor, ni quiero celos, ni cobardía, y sobre todo no quiero dejar de ser yo.
El amor no es una competición. No es un juego de estrategia ni una obra de teatro en la que gana el que interprete mejor su papel. Ya bastante lo es la vida para que nuestras relaciones se conviertan también en eso. Pero en el cole nadie nos enseña a querer bien.
A sumar con la otra persona, a que uno más uno siempre sean dos.
No quiero renunciar a mi por ti, no, no quiero. Quiero que sumemos y que juntos seamos algo mejor, que uno más uno sean incluso más que dos, porque las sinergias son otras de las grandes ventajas del amor, porque seguimos siendo dos, pero juntos somos dos más grandes, más seguros, más creativos, más felices. Porque quiero que juntos incluso multripliquemos alegrías.
(post a pachas con Davinia Suarez)

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Me apunto a multriplicar el amor y la alegría, se por experiencia propia que se puede ser muy muy feliz, con un señor que te quiere, que te hace la vida fácil, que encuentra placer en darte placer y que las únicas lágrimas que quiere ver son de risa. Lo se, porque yo vivo con ese señor.
Yo tb me apunto!! multipliquemos la alegría y que las sonrisas sean nuestra mejor bandera en cualquier ámbito de nuestra vida!!
queremos la zanahoria y que nos lo pongan difícil..
pero una vez que lo hemos conseguido..¿por qué buscar el mantenimiento difícil? eso es desgaste, insano y abocado al fracaso salvo salvapiscinas.
bueno el post!
También es verdad que hay que pensar qué vas a hacer tu para que “la otra parte” multiplique su amor.
PERO a multiplicar me apunto también!!
Multripliquemos todos, mucho mejor. Bonito post
alegría, compartir, amor, multiplicar, apoyo, no ser orgullos@s, grandes palabras, ahora nos toca llevarlas a cabo.
Juan me ha encantado eso de abocado al fracaso excepto salvapiscinas. Pero puede que los salvapiscinas busquen su propia felicidad atráves de los demás ( y asi, no hay maneraaaaaa)
Dani, está claro que hay que pensar que vas a hacer tu por la otra parte, por que es cosa de dos.
Jorge no es que nos toque ahora, es que nos toca todos los días de nuestra vida y no sólo en el amor de pareja, también con los amigos
Ana claro, tiene que ser todos los días, sino no sirve de nada y como dice Daniel tiene que ser algo reciproco, también con los amigos.
Efectiviwonder. La gente tiene la extraña manía de intentar cambiar a la otra persona en las relaciones de pareja.