En modo esponja

política, social media y muchas veces política y social media

No soy socialista (post de Fernado Tellado)

Hace tiempo que Ana me viene animando a participar en su espacio como blogger invitado (que lo soy, blogger e invitado) y, aún a riesgo de soliviantar un poco a sus lectores, me he decidido a ello, exponiéndome a vosotros, y a vuestro buen criterio.

Y quería empezar esta participación ofreciendo una personal réplica a otro post invitado, ese en el que @Martuniki se declaraba socialista desde su más tierna infancia, ya que me sorprendió enormemente tal aseveración, aplaudida y refrendada por muchos de los lectores de En modo esponja, pero no por mi.

Y es que precisamente el título de este blog, En modo esponja, quizás me defina mucho mejor que cualquier etiqueta o sigla, y esperaba que a cualquier persona, pero parece que no siempre es así. Yo siempre he hablado, pensado y opinado basándome en – yo creía que – mi criterio personal, las enseñanzas que me ha ido dando la vida, lo que he leído, aprendido, soñado, sufrido y disfrutado, pero parece ser que en esta vida o eres a vida y muerte del Atleti o el Madrid, del PSOE o el PP, es que eres un chaquetero sin criterio.

Y (tengo que hacerme mirar esto de empezar todos los párrafos con “y … “) mira por donde yo creo que este tipo de filias de por vida son sintéticas, ajenas al enriquecimiento intelectual, moral y ético de las personas, aunque algo deseado y promocionado desde los partidos políticos, y los equipos de fútbol. Ambos, para perpetuar la necesidad de su existencia quizás, tratan de recordarnos a menudo lo distintos que somos unos de otros, pero no como identidades personales que todos somos, sino como blanco o negro, sin escalas de grises o colores, sin evolución ni matices.

Es posible que, si me conoces un poco, te digas “¿y como es entonces que, a tus años, vas y te afilias a un partido político?“. Buena pregunta. Pues porque soy un animal político, para qué voy a negarlo, entiendo la política como un servicio al ciudadano, a tu comunidad, quizás el mejor que se puede hacer y, harto de no ejercer esa política, decidí estudiar su historia y, buscar un espacio donde mi identidad, mi personalidad única – y seguramente rara para algunos – tuviera cabida. Y aquí que, mira por donde, encuentro un escrito que viene a reflejar esa peculiaridad, ese respeto a la propia identidad. Vale, habla de muchas más cosas, pero también en este momento de mi vida ese manifiesto fundacional de UPyD reflejaba algunas de mis inquietudes políticas, no todas, porque sería imposible que mi personalidad se viera reflejada en su conjunto en programa o manifiesto político alguno, pero si en su esencia. Solo citaré un par de párrafos para que se me entienda a lo que me refiero …

Partimos de un supuesto revolucionario: que los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de de derechas ni con el carnet de ningún partido en los pañales. Vamos aún más lejos, a riesgo de escandalizar a los timoratos: consideramos a los ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y de elegir en consecuencia, de acuerdo con las ofertas de los partidos y su experiencia de la situación histórica que vivimos. Por tanto no creemos que nadie esté obligado a votar siempre lo mis- mo o a resignarse a las opciones políticas vigentes, cuando ya le han decepcionado anteriormente.

Ser considerados de izquierdas o derechas no nos parece el centro del problema, aunque nos apiadamos cordialmente de quien carece de mejores argumentos para descalificar al adversario. En realidad, ni la izquierda ni la derecha son ideas platónicas, invulnerables al paso del tiempo y a los cambios sociales.

Este concepto, por supuesto, entra en clara contraposición con el post invitado de @Martuniki, y quizás por ello mi sorpresa ante aquella declaración de certezas tan púberes.

Entonces ¿como he llegado a no ser socialista?, si es que esto es un pecado – entiendo que venial -, es más, ¿por qué UPyD?. A ver, haré reflexión acerca de mi vida …

Yo, al contrario que los socialistas (o peperos, o comunistas, o franquistas o lo que sea) de cuna, en la guardería aprendía a relacionarme con mis congéneres, a aprender lo que es compartir, respetar tiempos, hablar, hasta a distinguir un potito de una cucharada de tierra del patio. Y esto no es patrimonio de ningún partido político, es naturaleza humana, pura experimentación. Más bien creo que las interpretaciones, y el proselitismo, es resultado de la educación que recibimos de personas – ahora si – con una inclinación política u otra. Las personas, salvo cuatro descerebrados que siempre hay, somos básicamente buenas, y respetamos el espacio vital del de enfrente, sin buscar explicaciones místicas ni ideológicas, es lo natural. Es la “explicación” que otros nos dan de las cosas que nos rodean lo que nos hace aplicarle etiquetas a esas cosas.

Tampoco soy anticlerical, aunque podría tener razones para ello según los “estándares”, porque respeto la opción de vida de los demás, sea la que sea. Me crié en colegios de curas, pero los “pecados” que vi en que incurrían, los atribuyo a la personalidad de cada uno, no a la institución, aunque en ocasiones – como todas las instituciones humanas – estas taparan acciones contra sus propias reglas. Y si, la institución en sí necesita renovación y vuelta a sus principios, pero de eso no se libra ninguna institución, todas se pervierten con el tiempo y la mala gestión ¿seguimos y nos ponemos con los partidos políticos?, casi mejor otro día ¿no?.

Lo que si soy es ateo, porque no he querido creer nunca en que haya una personalidad superior a la de cada uno, una voluntad que anule la propia, una deidad que rija nuestros destinos, algo que he comprobado que forjamos cada uno de nosotros, a base de éxitos y fracasos.

Y, como ya he anunciado, no soy socialista, pero como no soy franquista, ni fascista, ni comunista, ni jacobino, ni carlista, ni anarquista, ni del Atleti ni del Madrid, ni siquiera soy upydero (si es que esto existe ya) o “Rosista”. Muchas veces que me han hecho preguntas de este tipo he respondido que soy de quien me respeta, de quien me quiere como soy, con mis virtudes y con mis imperfecciones.

Y es que (dale con los “y …”) no soy, por naturaleza, mitómano, precisamente por mi carácter ateo, por considerar que ninguna persona está por encima de otra por su etiqueta. Considero que hay personas mejores y peores, personas que tienen éxito y otras que fracasan, que hay diferencias … y matices entre cada uno. Ahora bien ¿como engarzar esta personalidad tan apabullante mía en la estructura de un partido político?, pues hasta ahora gracias a que – a pesar de que unos pocos reclamen su “que hay de lo mío” – en mi experiencia en UPyD me permite ese espacio de libertad necesario para que pueda aportar lo que yo considero como servicio al ciudadano, a mi pueblo, a “este país” (¡ah si, España!).

Precisamente por mis fuertes convicciones y personalismo no soy un afiliado de “toma bandera y clama” sino que trato de sumar, aportar, cuestionar, mejorar, y a día de hoy esto es posible en el partido en el que estoy. Otra cosa que he encontrado en UPyD es que aglutina inquietudes que, aunque unos llamen de izquierdas o derechas, están acuñadas en cualquier persona, si se abstrae de toda etiqueta, que hasta que nombras tal o cual personaje político, hasta que nombras unas siglas, casi todo con el que hables aceptaría como suyas … con los matices lógicos.

Porque, amig@s, las siglas, las afiliaciones, nos encorsetan, nos diferencian, incluso nos separan de los demás, de nuestros vecinos, básicamente porque hay unas instituciones que viven de esas diferencias, y de que sean lo más palpables posibles, sobre todo cuando se acercan elecciones. Y es que soy un fiel convencido de que hay más cosas que nos unen que las que nos separan, y por ello deberíamos luchar, aunque vaya en contra de la tan cacareada “alternancia política” (NdT: bipartidismo se le llama en nuestro país). Afortunadamente, el partido en el que estoy afiliado tienen un par de cualidades que le hacen adecuado a mi modo de ver las cosas: instrumental y alternativo.

Bueno, no quiero alargar más el ladrillo, solo matizar, que mi filia temporal y no regalada a un partido político, solo supone el que considero el mejor modo de hacer servicio a la sociedad mediante el ejercicio de la política, que considero loable bajo estos principios, y apoyándome en mi criterio personal y decisión de que a día de hoy es el único en el que no comprometo mi identidad única y diferenciada.

Ahora, por supuesto, es vuestro turno, que en el mío ya me he extendido bastante. Sobre todo, gracias a Ana por invitarme a participar en su blog, un raro placer, máxime cuando no suelo escribir sobre política, prefiero practicarla.

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Categoría: Invitados, Política

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  • Franesco comentó:

    Menudo ladrillo, amigo. Fijo que lo del colegio de curas tiene algo que ver… Con todo el RESPETO: pásalo bien y suerte.

  • Fernando comentó:

    No es cosa del colegio de curas sino de mi pasión por la escritura. En fin, espero te haya distraído al menos.

  • Christian Martínez comentó:

    Buen artículo Fernando

  • Rebeca Ruiz comentó:

    La izquierda y la derecha son conceptos anticuados; como dice el PP, la política ya no es cuestión de ideologías. Por eso Franco solía comentar que él no entendía de política.

    ¡Si es que las ideologías están compleatmente “Out”!

    Bien, Fernando, entiendo que tienes muy buenas intenciones y una falta de conocimiento y de reflexión acerca de la composición sociológica de España (tú mismo afirmas que no has leído demasiado acerca de política). Te comento:

    Estar afiilado al PSOE o al PP no es como ser del Barça o del Atleti. Puede que mucha gente vote así, pero la inmensa mayoría de los que votan no están afiliados a ningún partido político. Sinceramente, creo que es una frivolidad asumir el compromiso de afiliarte a un partido simplemente porque no te consideras un sectario (debe ser que crees que definirse como socialdemócrata, conservador, progresista, liberal, etc es ser un sectario) y presuponiendo que aquellos que se han tomado la molestia de autoconocerse y definirse públicamente sí lo son (afirmas “yo escucho a las personas”, como si los demás no lo hicieran).

    Cuando se hace una encuesta sobre ideas políticas a los ciudadanos, suele producirse un fenómeno relacionado con el concepto de “campana de Gauss”: http://es.wikipedia.org/wiki/Campana_de_Gauss y http://es.wikipedia.org/wiki/Distribuci%C3%B3n_normal#Propiedades

    El efecto “campana de Gauss” en encuestas es el siguiente: cuando se hace una encuesta sobre ideología la gente suele decir espontáneamente que es “de centro” o “de centro izquierda” porque asume que es donde estará la mayoría (donde la vertical de la campana es más grande) y no quieren separarse demasiado del grupo en el que se sienten seguros. Por ejemplo, transportando el tema a la economía familiar, en una encuesta lo más probable es que la gente diga espontáneamente que es de clase media (nadie quiere ser de clase baja ni tampoco sentirse demasiado lejos de sus vecinos por declararse de clase alta), pero si examinamos sus ingresos, su cualificación y sus hábitos de vida podremos ver que prácticamente toda esa gente que se encuadra a sí misma en “clase media” es en realidad de clase baja (aunque los conceptos clase media y clase baja son muy débiles: lo suyo es hablar de clase obrera cualificada y sin cualificar, burguesía y pequeña burguesía, etc)

    Es decir: tú crees que a UPyD te ha llevado el autoconocimiento y tu carácter dialogante, y crees que de alguna manera eres distinto al resto de personas que han dado el paso de afiliarse (los otros con los que dices dialogar, vienes a decir, son borregos irreflexivos sectarios y sin criterio). El pecado que, a mi juicio, adjudicas a los afiliados de otros partidos (ojo, no me refiero a los votantes) es el error que cometes tú mismo: el desconocimiento te lleva a creer que la decisión de afiliarse a un partido es irreflexiva. Y puesto que no tienes demasiados conocimientos políticos has usado la campana de Gauss como guía: te has ido al único partido que carece de ideología, al partido que crees debería ser de la mayoría.

    Cuando se trabaja en una agrupación local (yo lo hago) a menudo hay que tomar la incómoda decisión de definirse. Optar por apoyar la construcción de un colegio público en tu pueblo en vez de subvencionar uno privado es definirse. Decidir entre asfaltar una calle del centro o una de la periferia es definirse. Decidir entre subvencionar a los empresarios de la localidad o a las asociaciones de inmigrantes de la zona es definirse. Todos esos actos definen una política. Y con los propios actos te das cuenta de cuál es tu filiación política.

    Miedo me dan aquellos que dicen carecer de ideología.

    Postdata: también hay vida a la izquierda del PSOE (pero no se lo chives a nadie).

  • Cartier comentó:

    Habiendo tenido el valor de llegar hasta el final te diré que, al igual que no eres socialista, podrías perfectamente serlo, porque todos tus valores también son socialistas. De hecho, yo siempre considerado esas cosas como “mínimos democráticos”.

    Ah, por cierto, la alternancia en el gobierno no es, en sí misma, ni buena ni mala. Es lo que se haga con ella.

  • Fernando comentó:

    Hola Rebeca, creo que no me he explicado bien o no me has entendido alguna parte, y es que afirmas que no me he informado bien, y si lo he hecho, sigo en ello, y estoy estudiando la carrera de Ciencias políticas para mejorar mi formación. Y también dices que UPyD me ha llevado a no se qué autoconocimiento, y no es cierto, UPyD es actualmente mi opción política de trabajo, no mi nueva filosofía ni nada que se le parezca. Es la opción que más se acerca a como yo pienso, pero no cedo mi pensamiento a UPyD ni a otro partido.

    Y si, yo si pienso que la gente necesita de ciertas “afiliaciones” para definirse, de hecho yo estoy afiliado, y pertenezco a una agrupación local en la que soy componente activo del Consejo Local, así que no estoy ajeno a la política interna de partido, ni a los objetivos políticos ni de campaña. Solo reclamo el espacio personal para no ser etiquetado, es más, para huir de esas etiquetas, aunque temporalmente cedamos nuestro esfuerzo a tal o cual formación política.

    Tampoco carezco de ideología, pero no encaja en ningún partido en su totalidad, podría firmar parte de los programas de varios, de eso va este post, de que no es fácil encasillar a las personas, como intentan hacer los partidos, ya sea a la derecha, a la izquierda, a la izquierda de la izquierda como dices, etc.

    Un placer charlar :)

  • Rebeca Ruiz comentó:

    Buenos días, Fernando:

    “harto de no ejercer esa política, decidí estudiar su historia y, buscar un espacio donde mi identidad, mi personalidad única – y seguramente rara para algunos – tuviera cabida”

    Entendí que en esa frase decías que tomaste la decisión de afiliarte a UPyD después de preguntarte cómo eres (de “autoconocerte”). De todas formas, me alegro de que estés estudiando Ciencias Políticas. Espero que con el paso del tiempo te des cuenta de que las ideologías en democracia no son como las religiones: no se basan en la fe, sino en la razón, y no separan a los ciudadanos, sino que los invitan a reunirse en asamblea para discutir sus puntos de vista. Los que estamos afiliados en otros partidos que no son UPyD no somos fanáticos, créeme: si así fuera, no ganaríamos para Valium.

  • Liberal comentó:

    La verdadera anomalía de este país es la ausencia de un partido liberal genuino. Lo que hace falta es menos intervención política en la economía, bajar los impuestos, bajar el déficit y el gasto público. A falta de que surja algo mejor, la única opción mediamente decente es UPyD. A mi lo que me da miedo son los ideologizados, como el ZP, que nos está llevando a la ruina por sus prejuicios ideológicos y sus necesidades electorales de comprar votos.

  • Cartier comentó:

    Liberal, eres un cachondo. Lo que tu crees que es la solución es a todas luces, la solución mundial. Mientras, lo que creen los demás son solo unos ideologizados prejuiciosos y compravotos.
    Lo dicho, todo un alarde democrático.

  • javialamo comentó:

    Y digo yo… ¿Por que encasillarnos todos en cuatro cajones? ¿Acaso el pensamiento de alguien es 100% idéntico al de otra persona? ¿Que pasa, que alguno es de fábrica? Yo soy de mi padre y de mi madre… y pienso lo que me da la gana, si coincido con algún partido en algo bien, y si no también. Por eso soy apolítico… XD Creo que todos son malos… El poder lleva a la corrupción… A mi entender, hasta que no seamos capaces de tener elecciones de listas abiertas para poder elegir a quien consideremos mejor ministro de economía, de cultura, de… ni seremos realmente libres de vernos representados, ni evolucionaremos como sociedad. Esa es mi opinión…. al que le pique ya sabe, a rascarse.

  • Fernando comentó:

    @Liberal, aunque te agradezco la promo tengo que decirte que UPyD no es un partido de corte estrictamente liberal, hay mucho componente de protección social, solo parte de nuestras propuestas económicas podrían tacharse como tales, pero como ya he dicho no hay que aplicar etiquetas, solo analizar cada cuestión concreta y ver si ayuda a una buena gestión o no.

    Y no, los males no son de unos y de otros por cuestión ideológica, es más culpa de mala gestión, pura y dura.

  • Cosechadel66 comentó:

    las siglas, las afiliaciones, nos encorsetan, nos diferencian, incluso nos separan de los demás.

    Me quedo con esa frase. Lo único… UPyD también son siglas.

    Y respecto a lo que han comentado por aqui algunos muy amigos, comentar que el problema no es de la base, si no del funcionamiento, la mayoría de las veces aquilosado de los partidos políticos.

    Carpe Diem

  • Davinia Suárez comentó:

    Hacía tiempo que no escuchaba hablar de política con tanta política y no lo digo como una crítica, sino todo lo contrario, porque la política debería ser exactamente esto. Analizar, pensar por uno mismo, comparar, crecer, aprender, informarse, y ser capaces de ver quién o qué nos representa mejor, sin mirar primero las etiquetas.
    Como es normal, no estoy de acuerdo en todo pero tampoco pretendo estarlo, me quedo con dos frases muy grandes:
    -”soy de quien me respeta, de quien me quiere como soy, con mis virtudes y con mis imperfecciones”.
    -”Las siglas, las afiliaciones, nos encorsetan, nos diferencian, incluso nos separan de los demás, de nuestros vecinos, básicamente porque hay unas instituciones que viven de esas diferencias, y de que sean lo más palpables posibles, sobre todo cuando se acercan elecciones.”

  • Chema comentó:

    Yo tengo mis ideas, pero no ideología. Las ideologías son uno de los grandes males de la Historia (a mi entender). Donde cada uno mediante unos medios u otros trató de imponer su ideología (o la de su partido o religiosa). La ideología es la forma moderna de aquello a lo que los clásicos llamaban la superstición. Es decir, la suplantación de un deseo por algo que produce identidad; es la posición del mago de la tribu, del sacerdote, que interpela a los fieles porque el habla la voz de dios y al interpelarles los identifica (lo mismo hacía Hitler o Stalin). Es una triple dispensa, nos dispensa intelectualmente, prácticamente y moralmente de justificarnos. El no tener ideología significa hacerse cargo de asuntos muy concretos a través del conocimiento.

    No tener una ideología, o no ser afín a una, no es malo. La ideología es un delirio regulado, impuesto, que es rentable porque si consigues desplazar la realidad con sus conflictos, dificultades, angustias, … por una aluciación mantenida; si dispones de la capacidad de regular esto, dispones la capacidad de hacer actuar a los humanos conforme a los criterios que quieres imponerles. Yo no tengo ni sigo ninguna ideología.

    Spinoza sobre las victimas de la superstición (que es equivalente a la ideología) habla de los “estúpidos infantilismos” que se convierten en algo que se torna en respuesta divina. Es más las ideologías no diferencian entre el bien y el mal. El conocimiento es un camino, la ideología un muro para el pensamiento.

    El símil del equipo de fútbol al que Fernando hace referencia, indica un tipo de votante tanto del PP, como del PSOE, como de IU, como de partdos nacionalistas, donde haga lo que haga su partido le va a seguir votando. Ya que piensa que si le deja de votar, SU partido (sea o no afiliado) pierde votos, pero más que los pierda, los gana el otro. Todos conocemos y hemos visto personas que actuan según ese parecer.

    La política, la filosofía, la moral tratan sobre el individuo y sus circunstancias (la sociedad); y al que le ha picado alguna vez ese gusanillo no puede dejarlo ya que las 3 están íntimamente relacionadas.

    Fernando has hecho una reflexión en voz alta, donde a parte de ser una declaración de intenciones, nos muestras las razones por las que optó por UPyD. Porque cree que todos somos iguales (ante la ley como individuos) (“ninguna persona está por encima de otra”), y no como en Rebelión en la granja donde unos “son más iguales que otros”; porque no nacemos siendo de izquierdas ni de derechas al igual que no nacemos siendo del Atleti, Madrid o Barça (por poner 3 ejemplos).

    En referencia a Rebeca, comentar que Franco solía comentar que él no entendía de política, pero tenía una ideología y muy marcada. También quiero hacer hincapié, en que cada individuo es totalmente diferente al resto y cada persona tiene sus propias razones diferentes al resto para afiliarse o no a uno u otro partido. Creo que Fernando en ningún momento tilda de borregos o desprecie con insultos a los que lo hagan sean del partido que sean.

    A mi entender, los “mínimos democráticos” por los que clama Cartier son los que le llevan a Fernando a UPyD, ya que considera que los partidos tradicionales no cumplen estos mínimos (los ejemplos están a la orden del día tanto de un lado como del otro).

    No sé vosotros, pero aunque hay que definirse, no creo que una persona que se haya informado y documentado lo suficiente pueda estar al 100% de acuerdo con el programa de un partido. Habrá asuntos de mayor importancia, otros de menos, unos con los que estés más de acuerdo incluso otros totalmente en desacuerdo.

    El estar afiliado a PP, PSOE o UPyD es totalmente válido, además de necesario. El que seamos diferentes, nos hace ser más ricos, tener puntos de vista diferentes, y mediante el diálogo, conocimiento y consenso poder tomar la decisión que parezca más acertada (que parezca ya que aunqe no querramos seguro que nos equivocaremos).

    Para javialamo, sólo decirte que a mi entender dentro de esos “mínimos democráticos” está el poder tener listas abiertas, cosa que defiende UPyD si no estoy mal informado.

    Comparto con Fernando que “los males no son de unos y de otros por cuestión ideológica, es más culpa de mala gestión, pura y dura.”. O acaso creeis que los del Gürtel lo hicieron por ser “de derechas” o cuando lo ha hecho el PSOE “por ser de izquierdas”. Sinceramente, creo que no. Cada persona es diferente, y aunque haya unas gotas manchadas en el océano este continua limpio (no me lo mezcléis con el tema de BP en EEUU).

    ¿A cuántos crímenes ha inducido la idología?

  • Jaime comentó:

    Pensaba hacer algún comentario sobre tu post, Fernando, pero viendo que ya han respondido mucho y con mucha más prosa que yo, mejor simplemente te doy las gracias por un buen artículo y por el debate que lo ha seguido!!

  • martu comentó:

    Por alusiones: se ve que al ser socialista desde mi más tierna infancia también he sido impermeable al conocimiento y por ende me he quedado tonta perdida, no distingo un potito de una cucharada de tierra, soy intolerante, insolidaria y sectaria, por no hablar de que estoy aislada del mundo porque pido el carnet a la gente antes de relacionarme ¿no?

    Fíjate que los que acusan de sectarismo, como tu, faltando al respeto de las creencias de los demás, como punto de partida, si no me dieran pena me darían hasta risa.

    Pero en una cosa coincido contigo, soy de quien me respeta, de quien me quiere como soy, con mis virtudes y con mis imperfecciones, por tanto no soy de los tuyos que empiezan un post faltándome al respeto.

    Soy socialista y lo seré siempre, lo que no significa que no pueda ser crítica con mi Gobierno cuando hace cosas que no me gustan, lo que no significa que no tenga diferencias ideológicas con compañeros ya que el socialismo es muy amplio y por él transcurren muchas sendas para que cada socialista elijamos la nuestra.

    De Rosa Díez y UPyD solo tengo que decir que por sus hechos los conoceréis y Rosa es conocida por su falta de lealtad, de ética, por su cinismo y por su demagogia barata.

    Lamento que no se haya creado un verdadero partido de centro, que arrastrara el voto moderado del PP y que dejara claras sus bases de ultraderecha…

  • Marcela comentó:

    Pues sí, este señor tiene madera de caudillo populista, personalista, sus propias ideas, nada de ideologías, los demás son tontos, etc. No es raro que haya acabado en el (pseudo) partido de Rosa Díez, al que muchos llaman el partido de los trepas. Lamentable.

  • Ana comentó:

    Marcela, este “señor” ha hecho una exposición argumentada de sus ideas que yo no comparto porque yo SI soy socialista. Tú sin embargo no has usado más argumento que el insulto. Que sus argumentos no sean los tuyos no les quita ningún valor. Y el partido de Rosa Díez no es el mío, pero por eso no es un “pseudo” partido. Lo que es lamentable es no tener más argumento que el insulto y la descalificación.

  • Fernando comentó:

    @Marcela:

    Y eso lo dices amparada ¿en? …  No he leído tu opinión aún, ¿la tienes o tienes que pedir permiso?

    Que bonito es eso de insultar cuando no se tienen argumentos, solo prejuicios.

  • Fernando comentó:

    @martu: siento que hayas entendido el comienzo del post como una crítica a tu exposición, simplemente exponía mi diferencia con esa afirmación que, no lo niego, me pareció cándida e irreal. De nuevo es mi opinión. Todo lo demás lo dices tu, no lo he dicho yo, solo expongo mi reflexión al respecto, y siento si te has sentido atacada, solo trataba de exponer mi punto de vista, vital y diferente, y de ahí que hable de MI persona.

    Sobre lo de Rosa Díez, pues no es el principal argumento de mi post, pero veo que tienes ciertos prejuicios hacia ella, puedo respetarlos pero no los comparto. No es perfecta, eso seguro, pero ni es la líder de un partido de derechas, como dice la izquierda, ni de un partido de izquierdas, como dice la derecha, es la líder de un partido – a día de hoy – de profesionales que hacen política, no de políticos profesionales (salvo ella, por supuesto).

    Estoy de acuerdo contigo en que hace falta un partido de centro, y un partido serio de izquierdas. UPyD no es ninguna de las dos cosas, es un partido instrumental, con propuestas la mayoría de las veces de sentido común, algo que falta cada vez más en la política. Esto lo podéis comprobar en los diarios de sesiones, y vale, no se entiende que unas veces se voten propuestas de la izquierda, y otras de la derecha, y otras hagan bloque ambos partidos mayoritarios para parar propuestas de UPyD, para luego mostrarlas como suyas, pero es lo que hay, y por ello parece que levanta este pequeño partido tantas pasiones, de todo tipo.

    En fin, que te pido disculpas por haber usado tu post como argumento para mi exposición, pero es que reflejaste, en pocas palabras, justo algo de lo que considero que es uno de los males de la política, la bipolaridad. Por cierto ¿sabías que esto de izquierdas y derechas fue un invento francés del siglo 18?. Creo que es un problema cuando se pretende gobernar para el ciudadano, que no quiere políticas ideologizadas, quiere realidades y soluciones a sus problemas, y un proyecto de país. Vamos, lo mismo que queremos para nuestra casa, para nuestra empresa, para nuestra vida. ¿Tan difícil es?.

  • Alex comentó:

    Excelente post, Fernando. Me identifico en casi todo, aunque mi personalidad no sea tan “apabullante” como la tuya (cosa de la que doy fe). Sobre todo con eso de que lo que cuenta de verdad es que la gestión sea buena o mala, por encima de su orientación ideológica, pues doy por supuesto que la mayoría de las ideologías que compiten por en el mercado tienen por principio buenas intenciones: sea la justicia social, sea la libertad individual, sea la conservación del media ambiente. Hasta en los días tontos considero que a los nacionalistas les guía la buena intención de fomentar el progreso de su terruño, así sea a costa de sus vecinos. Por supuesto que también considero que hay ideologías abiertamente despreciables, y no creo que haga falta poner ejemplos. Y desde luego, me parece altamente empobrecedor autoasignarse etiquetas, cosa que habitualmente hacemos en la adolescencia (o incluso en la infancia, como se ve por aquí)y mantenerlas durante décadas contra viento y marea. Aunque claro, si a la etiqueta le cambias el contenido asociado, como vemos que ocurre con, por ejemplo, la de “socialistas”, la supuesta coherencia no es tanta.

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