En modo esponja

política, social media y muchas veces política y social media

Soy tu socia, no me llames guapa

Post de Davinia Suárez @daviniasuarez

Julio de 2010. Siglo XXI. Una mujer envía un correo con contenido profesional a uno de sus socios. El mensaje es preciso y claro, de tono laboral, se están retrasando los tiempos de entrega y uno de los proveedores no ha recibido el primer pago y se niega a entregar el trabajo finalizado. La respuesta que recibe respeta el mismo tono, el pago está solucionado, el proveedor asegura que el trabajo estará entregado a tiempo, como se acordó. Pero algo empaña el mensaje, al final, antes de la firma su socio aclara: Espero que no te haya causado muchos problemas, guapísima.

¿Guapísima? Esa mujer no ha visto a su socio nunca, ni han tenido ningún contacto fuera de lo meramente profesional. Los acuerdos se han realizado por teléfono y las comunicaciones, en su mayoría, por email. ¿Guapísima?

Soy mujer, y lo reconozco, no soy feminista, o no lo era. Creo que las medidas de discriminación positiva, aunque necesarias, favorecen que la mujer se esfuerce menos en llegar a unos puestos que por supuesto se merece, y que, sólo porque son necesarias, deberían ser medidas temporales como solución a corto plazo, y me asusta que, en los sistemas que estamos creando, esas medidas se eternicen en el tiempo.

La paridad política o empresarial me parece una auténtica contradicción. ¿Queremos que gobiernen un país o una región los políticos más preparados o tendremos que dejar fuera a parte de ellos por cumplir las cuotas femeninas o masculinas del parlamento? Quiero que el país en el que vivo avance y quiero que sea a través de los políticos más capaces, no me importa si el 80% son hombres o si son mujeres -lo que observando las aulas de las universidades no tardaría en pasar, si se les dejara-.

No dudo de la capacidad de liderazgo de ministras como Carme Chacón, pero considero que en su elección como líder del Ministerio de Defensa estando embarazada tuvo más peso su condición de mujer y futura madre como elementos de campaña y de márketing político agresivo que sus capacidades reales, lo que no deja a las mujeres en buen lugar. Y no, llevar pantalones en lugar de vestido largo no es ser feminista, ni reivindicar los derechos de la mujer, es una parafernalia, que yo, como mujer no necesito, ni reclamo. Y como hablo de la ministra podría hablar de cualquier otra.

Me gustaba creer que no tenía necesidad de ser feminista porque mi generación (cuatro años arriba, cuatro años abajo) partía de una educación diferente, y es verdad que hemos mejorado, mucho, pero no tanto como yo creía. Aunque las relaciones entre hombres y mujeres han avanzado, y jamás, lo reconozco, jamás me he sentido despreciada por mis compañeros de carrera o de profesión, permanecen los rescoldos de una educación que ha sido machista durante décadas.

Si el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero era o no una falta de respeto al trabajo de la periodista, que probablemente lo fuera, es cierto que el futbolista estaba abrumado por la emoción, no es excusa, pero aceptamos barco. Pero ¿qué emoción puede afectar a un correo formal, profesional? Ninguna.

Cuando una mujer recibe un comentario así de un compañero de trabajo con el que se lleva bien, ese comentario provoca una sonrisa, precisamente porque la confianza permite que la respuesta de ella a él sea en el mismo tono. Cuando el comentario proviene de un compañero, socio o jefe con el que se mantiene exclusivamente una relación profesional, se tiende a pensar: es que él es así con todo el mundo. Cuando esos comentarios se repiten a diario, con personas a las que nunca hemos conocido, con contactos profesionales, con hombres a los que queremos contratar o que nos contraten, al menos a mí sólo me queda una opción: reconocer que aún nos queda mucho por hacer.

No se trata de que no se puede piropear a las personas de nuestro entorno, se trata de que hay contextos en los que el trato más formal, requiere de un respeto y una relación más profesional en el que esas “confianzas” no deberían darse. Si ese mismo hombre escribiera a un compañero y terminará el email con un “guapísimo” sería objeto de burlas y, en su defecto, su interlocutor pensaría que se está burlando de él o que no lo está tomando en serio, ¿por qué las mujeres tenemos que aguantar a diario esa falta de respeto a nuestra labor?

Es una muletilla, lo sé, la mayoría de los hombres que la utilizan no lo hacen con ningún objetivo real, ni siquiera se dan cuenta de la diferencia que entrañan sus correos frente a los enviados a sus compañeros hombres. Pero esa simple muletilla es un problema de base, un problema cultural y de educación que aún está por solucionar, un problema que deja entrever que aún hay diferencias, que hombres y mujeres no somos tratados de la misma forma en los entornos laborales, y que no, mi generación no se salva de esas muletillas.

Quizás, me va a tocar dejar a un lado mi optimista posición de no feminista porque ya no es el momento, y volver a reclamar el respeto que como profesional creo que me merezco, quizás, tendré que esperar a un día en el que nos tratemos por iguales, nos respetemos y nos comprendamos hasta el punto de que el Ministerio de Igualdad lo pueda dirigir un hombre.

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Categoría: Invitados, mujer
  • Mernissi comentó:

    No estoy de acuerdo con todo el post pero con lo que reivindicas en su fondo sí, muy de acuerdo.
    Voy a dividir mi comentario en dos:
    Por una parte, la consideración de ser feminista o no.
    Si mi amigo @kuikailer opinase sobre feminismo, lo haría desde una perspectiva teórica, yo te lo haré desde una perspectiva de activista.
    Creo que muchas de las mujeres jóvenes no se sienten identificadas con los principios tradicionales del feminismo, de ahí, que muchas de nosotras nos lo pensemos antes de afirmarnos en él.
    Creo que, a veces, nosotras mismas nos ponemos barreras para llegar al activismo en pro de los derechos de la mujer y eso hace que muchas nos alejemos pero al fin y al cabo, creo que ser feminista, una feminista del Siglo XXI es identificarse con valores progresistas, en los que la mujer esté considerada como una persona que puede adquirir la condición de ciudadanía plena.
    Vamos, Ana, que creo que tú, quizás sin considerarte, eres más feminista de lo que piensas y aunque no estés de acuerdo en todas las acciones que se lleven a cabo para empoderar a la mujer, sí estás implicada su avance.
    Otro día, si quieres, con una cerveza mediante, hablamos de las acciones positivas, pros y contras ;)

    Por otra parte, está bien este tipo de post por varios motivos:
    Uno, porque se escribe con ojos de mujer, con lo cual vamos ocupando poco a poco espacio en la red.
    Dos, porque este tipo de cosas son las que ocurren cotidianamente y no nos damos cuenta o no pensamos que sean “esas cosas” que sólo pasan a las chicas y con las que no nos tenemos que sentir halagas, sino que debemos requerir el trato personal y profesional que se le da a un hombre, al cual no se le suele llamar ni guapísimo, ni se le suele decir “estás para comerte”, etc.

    Para terminar, que me enrollo … xD
    Creo que debemos ir dejando claro que porque seamos mujeres no nos tenemos que sentir halagadas ante un piropo, ante un beso de un novio emocionado, que podemos decir que no nos pareció bien el beso de Iker&Sara sin que se nos tengamos que justificar, etc.
    Hace unos días, comentaba en el blog de @mmetafetan, que con el famoso beso no sólo he tenido que justificar porqué creo que profesionalmente no le viene bien a Carbonero, sino que he tenido que justificar mi forma de ser o lo que se espera de una mujer, es decir, he tenido que explicar que sí que soy romántica, que no soy una chica fría y calculadora, que estoy a favor del amor, que entiendo que se puedan dejar llevar, …, todo eso, que seguro un hombre no hubiera tenido que justificar, cosa que me da más que pensar, porque no es sólo el uso que está haciendo T5 de esta imagen y de la imagen de su compañera, no, no es sólo eso, también, es el estereotipo que muchas mujeres “debíamos” cumplir en ese momento y no lo hemos hecho.
    En definitiva, esto está haciendo que se vea que las mujeres estamos perdiendo el miedo a decir que para nosotras el romanticismo ha cambiado, a ellos parece que les da menos miedo a decir que son románticos pero el uso que se hace de la imagen de la mujer sigue siendo pésimo desde un punto de vista personal y profesional.

    Bss ;)

  • Leonard comentó:

    Como ya te he twiteado me ha gustado mucho tu post. Das en el clavo. Es un problema diario en el que es muy dificil encontrar el punto correcto. A veces leo cosas así malinterpretadas o que llevarían a que no pudieramos comunicarnos con afectividad. Pero en este caso está claro. NO hay confianza y el jamas esperaria que tu le trataras de la misma forma. Ese es el punto. Discrepando de mi queridisima Mernissi el hecho de qu8e lo haya escrito una mujer o no me da igual. El punto es que tienes razón y que aún ons queda mucho camino por andar. No hace falta ser negro para estar contra el racismo. :)

  • Jmlechuga comentó:

    Cierto que tanto en una relación laboral como en la gran mayoría del tiempo no deben de usarse ni siquiera por “costumbres” culturales sin intención adicional ese tipo de adjetivos y calificaciones, no se debe de distinguir para nada entre hombre y mujer en relaciones que no sean de carácter romántico, donde evidentemente el lenguaje será diferente y durara lo que estime el o la que no se sienta aludido o este desacuerdo con ello , que siempre tiene el derecho a cortar ese lenguaje ya sea mujer u hombre.
    Hay es donde en el caso que comentas de Sara Carbonero y Casillas, lo que es en palabras gruesas es una Putada, colocan a una pareja en un momento de euforia y celebración, y les piden que mantengan el protocolo racional, tan difícil por otro lado de mantener en un momento asi, y a mi particular forma de verlo una jodienda para ellos que se perdieron una muestra de alegría mucho más cercana y para los dos seguro que necesaria y deseada, creo que todo el mundo entenderá que Casillas para nada tendría la intención de dañar ningún concepto feminista, ni de igualdad.

  • uyate comentó:

    Hoy en día, todo lo que haga o diga un hombre está bajo sospecha: si en vez de Casillas, hubiera sido la capitana de natación sincronizada que le da un beso a su novio periodista (por poner un ejemplo), no habría pasado nada y se habría considerado lo más normal del mundo. Pero como lo hizo un hombre, ya está el chascarrillo feminizoide campando por sus respetos. Lo de llamar guapa a una compañera de trabajo… no es algo que la mayoría hace, pero tengo compañeros que siempre están con la lisonja en la boca, tanto a hombres como a mujeres, que si no dice guapa, dice preciosa o, cuando procede, machote o similar. Y a nadie le molesta.

    Esto es buscar tres pies al gato.

  • Victor comentó:

    No te preocupes que cuando vayamos a pasar por la misma puerta te la cierro en la cara sin dejarte pasar antes.

    Que cuanto te escriba un email me despediré con un “Mis mas sinceros saludos”

    Que cuando estemos en un bar tomando un café ni me dignaré a decirte un “Buenos días” no vaya a ser que estes pensando que intento ligar contigo.

    Es que a veces creo que exageráis las cosas, si todo el email hubiera tenido el mismo tono, entonces esa persona si que estaría pasandose, incluso sin haber visto a esa persona nunca cara a cara, es solo una despedida y un comentario simpático.

    Estoy deseando que vendan miniplanetas, así en este solo quedamos los que queramos comunicarnos y sentirnos bien con los demás.

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    Bitacoras.com

  • Oscar comentó:

    Sin ánimo de ofender y entendiendo tu punto de vista (me he criado con mujeres, al fin y al cabo):
    No entiendo a qué viene tanta ofensa y el rollo tan largo que te has tirado. Puede ser un mero símbolo de cordialidad sin ánimo de pretender más.
    ¿Si hubiera dicho “Espero que no te haya causado muchos problemas, inteligentísima” te hubiera gustado más? ¿Desconcertaría mucho o como regala tu ego lo hubieras tomado a bien, siendo tan cierto o falso como lo anterior?

    Creo que tienes exceso de tiempo libre…

  • martu comentó:

    Yo es que desde que el Partido Socialista en los años 70/80 se declaró un partido feminista, no tengo esa dicotomía, soy Socialista y ya lo demás va de facto.

    Como yo digo guapo, rey, reina, bonita y tal con mucha facilidad, en un entorno profesional también lo hago y le digo a la secretaria, gracias reina, o le digo a un compi, échame una mano hermoso… y no me siento mal por ello.

  • Nv comentó:

    feminismo = machismo = feminismo = machismo = …

    no hay que liar tan fino, dejemos a la normalidad que siga siendo normal

    nadie debería sentirse atacado por una palabra bonita

    salud

  • Ana comentó:

    Machismo es igual a hembrismo no a feminismo. http://2.bp.blogspot.com/_8EJarJFueuE/SUP1VleapPI/AAAAAAAAASg/TClSONthztw/s400/feminismo+NO+es+hembrismo.png

  • Vicky comentó:

    A ver guapita de cara (ahora sí que te puedes sentir ofendida)… Me parece de un impresentable supino escribir un artículo de estas características por lo que te ha pasado en el trabajo. ¿Dónde te criaron?¿Cómo puedes ser tan estirada y retrógada?

    En estos últimos años hemos descubierto un nuevo medio de comunicación: el e-mail. Mediante este, nos podemos permitir ciertos modos más coloquiales que los antiguos fax o cartas selladas de la nobleza medieval. Tiene que ser horrible trabajar contigo 8 horas seguidas, eres una auténtica pija.

  • Nv comentó:

    @Ana

    jajaja muy bueno, entonces yo soy “hombrista”, querida “miembra”

    anda ya! ;-)

    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=hembrismo

  • Apathas comentó:

    Recuerdo un caso en mi empresa en el que una compañera envió un correo al cliente con respecto a unas dudas y se despidió de diciendo “un beso” sin darse cuenta. A todos nos hizo mucha gracia, hicimos algunas bromas y ella no lo volvió a repetir. A nadie se le ocurrió juzgarla de ninguna manera.

    Si es un hecho aisaldo, puede ser un error por un despiste. Eso existe. Si es un hecho habitual, no puede ser un error y debería ser atajado. Criticar, de buenas a primeras, un comentario que puede deberse a un error sin más información que el comentario es muy sesgado y no suele decir muchas cosas buenas de la persona que lo hace.

    Por cierto, como apunte te digo que desde el momento en el que crees que la mujer se merece tener los mismos puestos que un hombre eres una feminista. El que no estés de acuerdo con ciertas medidas promovidas por ciertos sectores no te hace menos feminista, hace que seas una feminista con ideas distintas, pero feminista de todas formas.

  • César Calderón comentó:

    Pues yo, en mis mails de trabajo, vayan dirigidos a hombres o mujeres me suelo despedir poniendo:

    - “Besos”

    Es grave lo mio?

  • Leonard comentó:

    Pues no pero justo es más neutro que lo de guapisima. Para que alguno de los que esciben arriba es más aprecido a cuando un jjefe por ser joven te llama chavalote o intenta utilziar esa juventud para ponerse en una situación de predominancia frente a tí. Ahora bien a mi me podeis llamar guapo y mandarme besos siempre que sea reciproco si es para haceros los importantes lo lelvais claro :=)

  • Cartier comentó:

    En mi trabajo tengo un compañero que siempre me llamaba “niño”. AL principio, un poco por vergüenza, por ser el nuevo, por tener un contrato de unos meses… me callé.
    Con el tiempo me di cuenta que se lo decía a todo el mundo: compañeros de trabajo, gente con la que habla de otras empresas (a algunas las ha visto, a otras no, con unas tiene más confianza, con otras menos). A mi me parece una falta de respeto, pues no tenemos confianza (somos compañeros de trabajo, no amigos)y se lo dije. A mi ya no me llama niño, pero al resto le sigue diciendo niño/niña.

    Con esto, que cada uno saque conclusiones si ciertas cosas son machistas o son, simplemente, falta de educación.

    Pd: Nv, Ana, algunas mujeres tienen posturas hombristas, a pesar de autollamarse feministas. De todo hay.

  • Alibaimor comentó:

    Una tempestad en un vaso de agua.

    Guapisísim@s tod@s y besetes sólo para César ;)

  • Inés comentó:

    Machismo no es igual a feminismo. Si los equiparas, tus argumentos tienen un problema de base.

    Estoy absolutamente de acuerdo con la reivindicación. El lenguaje sexista hace uso de estereotipos. además creo que cuando se emplea indica connotaciones mucho más allá de la distinción de género (guapo-guapa).

    Si un/a compañero/a me envía un email pidiéndome información sobre plazos de entrega, instalación, me manda una oferta…será eficiente…pero ¿guapo?.

    Creo que las medidas de discriminación positiva son necesarias ahora mismo (ojalá un día dejen de serlo). Me parece de una ignorancia increíble plantearse la necesidad de un ministerio de igualdad, porque lo es.

    En el momento en que me suelten una frase así en mi trabajo y no me “lesione moralmente” podríamos hablar de igualdad en este terreno.

    el hecho de que sea habitual no lo convierte en normal, y por supuesto tampoco lo justifica.

  • juan comentó:

    1. Me parece que te tomas demasiado en serio la vida.
    2. Los piropos , por regla general , suben la autoestima . La tuya está por las nubes por que menuda perla nos has regalado.
    3. Demagogia:
    -hasta el punto de que el Ministerio de Igualdad lo pueda dirigir un hombre.
    -hasta el punto de que una mujer pueda ser presidenta del gobierno.

    4. Como dicen por arriba , machismo = feminismo.
    5. un consej: Relájate y cuando te escriban guapísima , creértelo y haz que te suba la autoestima

  • Mernissi comentó:

    Seguro que me llegaran hordas de insultos pero ahí va…. xDD
    He leído algunos comentarios en los que decían que @daviniasuarez exageraba y se están poniendo otros ejemplos para normalizar la situación.
    No sé cuál ha sido el sentido exacto de su post pero sí conozco a chicas que con algunos de estos piropos u otros más fuertes las hacen sentir mal y no estoy hablando de acoso.
    Qué te digan “guapísima”, “que estás para comerte”, “que ojos tienes”, “pq vas tan guapa?”, o cosas así en el trabajo, no tiene pq ser normal o no siempre ir con el buen sentido de un compañero que lo único que quiere es piropearte.
    Hay veces que se usa para un acercamiento del hombre a la mujer (estoy hablando del caso concreto de hombre a mujer, pero tampoco me parece bien de mujer a hombre) y ésto no se usa para acercamiento hombre – hombre, por ejemplo, y a eso me refiero yo cuándo digo que son costumbres pero que sólo ocurren de un género a otro, no entre iguales.

  • Alibaimor comentó:

    @Cartier A las dos semanas de llegar al nuevo trabajo, se empezaron a dirigir a mi como pueblerina (cariñosamente, claro, ejem). A partir del mes o así se quedó en xxx y me tienen con ese nombre guardada hasta en el móvil.

    Luego los hay que en cuanto me ven venir (en el curro también) me sueltan *siempre* un ‘yeh nano’ por ser de Valencia. #notedigomás ;D

    Todos mis problemas fueran esos.

  • Yon comentó:

    Espero que llegue el día en que no haya que ser tan políticamente correcto y pueda decir cualquier piropo a mis compañeros de trabajo sin que esto signifique un menosprecio a su calidad profesional y sea considerado simplemente como cordialidad.

    Hasta entonces, habrá que poner cuotas (im)positivas, ser frío y distante, medir cada palabra que se dice… lo siento, pero soy tan joven que para mi la igualdad es algo asumido, no hago distinciones por razones de sexo y me sorprenden estos movimientos feministas en pro de un ambiente enrarecido que en nada ayuda a la normalización.

  • Nv comentó:

    @Inés mis argumentos tienen los mismos problemas de base que los tuyos: que son de cada uno

    la discriminación positiva es hacernos trampas porque sólo se hace en una dirección:

    enfermeros vs enfermeras, maestros vs maestras, limpiadores vs limpiadoras, tenderos vs tenderas, vendedores de moda vs vendedoras de moda, peluqueros vs peluqueras, …

    el futuro pasa por:

    equidad + reciprocidad + altruismo

    ;-)

  • Davinia Suárez comentó:

    Por alusiones, contesto.

    Estoy de acuerdo con Cartier y con Alibaimor en que cualquier otro apelativo sin confianza me molesta. Lo siento si soy demasiado seria o me tomo las cosas de otra forma, pero me reservo los piropos cuando son sinceros y a personas a las que conozco.
    Y estoy de acuerdo en que no tiene por qué tratarse sólo de un tema de feminismo o machismo como muchos dicen, y que me molestaría igual si una socia mujer a la que no conozco me responde con un “guapísima”, pero por ahora no me ha pasado, no sé si por un tema de educación o de cultura. Habría que estudiarlo.
    También reconozco que puede haber gente a la que no le moleste, pero si a mí me molestan esas confianzas, habrá otras personales a las que les molesten también, y creo que por eso se debería tener cuidado.

    Y ya lo he dicho en el post, pero me repito, no me molesta que me traten con cariño personas que me conocen o mis compañeros de trabajo (y los que me conocen en persona saben que soy bastante cariñosa en ese sentido), lo que me molesta es que alguien al que no conozco de nada se tome esas confianzas (y que conste que digo alguien porque como ya he dicho me molestaría igual que lo hiciera una mujer).

  • Joan comentó:

    Bueno; tenía una opinión al principio y ahora ha quedado moderada así que expondré dos puntos de vista contradictorios.

    Por un lado; jamás se me ocurriría acabar un mail @trabajo.mio con algo que no fuera un saludos cordiales, o un saludos y gracias. Que una persona externa y desconocida me acabara un mail así ciertamente me produciría desconcierto pero ni de coña activaría alarmas de “problemas de género”. En todo caso, lo de guapísima queda ahí bastante fuera de contexto, ciertamente.

    Por otro lado; mi jefa y su secretaría me llaman guapo aproximádamente 2/3 veces. No creo que me desmerezca como profesional, ni sea que menosprecien mi valor profesional, ni nada por el estilo.

    Aunque! There again, no suele darse vía mail.

    En fin, sea como sea y a pesar de un gran estilo de escritura, dudo que a mí o al 99% de los mortales nos diera para escribir un post de 904 palabras salido de extender un argumento flojo hasta el absurdo.

    =)

  • Carmen comentó:

    La tesis me parece una contradicción en sí misma. El guapísima me parece una anécdota y si molesta, se puede dejar claro respondiendo con otro tratamiento menos familiar. Ojalá todos los problemas fueran de esa envergadura.
    Sobre el feminismo, entiendo que la base es la reivindicación y defensa de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y que en eso estamos casi todos de acuerdo. La palabra asusta y más por los estereotipos que se han acuñado, pero la raíz no deja de ser la misma.
    Me sorprende el alto nivel de satisfacción con lo que encuentras a tu alrededor. Ojalá todo lo que tuviéramos que cambiar con respecto a la mujer fueran equívocos de ese calibre. El mundo no se acaba en nuestro despacho de trabajo y la realidad exterior con respecto a la mujer ha avanzado lento y poco. No sé cuantas generaciones harán falta para llegar a hacer realidad que los hombres y mujeres nacemos libres e iguales en dignidad y en derechos, pero con el conformismo no lo alcanzaremos nunca.

  • Esteban comentó:

    Juer, vaya Hristo (Stoitchkov, se entiende, no del griego).
    Davinia, entiendo tu postura. Y, ego pecatore, también lo he hecho. Lo que sucede es que hay circunstancias y circunstancias.
    Sin embargo, hay que tener en cuenta una cosa, que es la empatía. Yo he llamado guapa, machote, fiera, cielo etc a compañeras y compañeros de trabajo. Pero lo hacía bajo determinadas circunstancias.
    Era el responsable de la oficina y en muchos casos me comía toda la mierda. Y parte de la mierda era aguantar el machismo que existe en Banca en el que la voz de una mujer al otro lado, profesional, con conocimientos, preparada y con dos pelotas muy bien puestas (hablo del sentido figurado, claro está) no imponía nada y en el que me veía obligado a coger el teléfono y empezar cienes de veces la conversación con un “¿qué quieres que te cuente de diferente?”.
    El pecado: sí, lo he cometido. Pero en momentos de mucha tensión Y CON CONFIANZA DE POR MEDIO, un fiera, guapa, cielo o machote, viene bien.
    Ahora, lo que yo describo creo que es diferente a lo que describes tú.
    Por cierto, @Victor: no esperes a esos miniplanetas. Ve con cinco euros, compra un trozo de bosque y piérdete.

  • Pacopepe comentó:

    Hola a todos,

    Trabajo en un hotel bastante importante de la costa murciana, en mantenimiento. Me dedico a proveer materiales y útiles a los demás trabajadores de mi sección, en la cual, la mayoría, son mujeres. Inclusive, todas mis superiores son mujeres, incluyendo la jefa. Yo, no es que sea tímido, pero no suelo entrar en confianzas ni con compañeros ni con las compañeras, pero en el caso de las superiores, el cachondeo de “mira el guapo”, “mira el hombretón”, y comentarios con contexto a veces incluso sexual son muy habituales, eso sí, entiendo que son siempre desde el punto de vista humorístico y tópico. Por supuesto que no me molesta, pero, ¿se imaginan que cambiasen los géneros? Estaríamos ante un drama.

  • Alberto comentó:

    No lo digo con ánimo de ofender pero eres un poco feminazi.

    Puedes ir a denunciar al que te escribió guapísima por correo que te darán la razón y será acoso laboral.

    No quieres igualdad para la mujer, pues toma dos tazas.

  • mic comentó:

    Es lo que nunca entenderéis las mujeres: los hombres tendemos a formar camaradería entre compañeros, e incluso se forjan amistades entre cliente-proveedor, en la que se abandonan los tonos formales para dar paso a una nueva etapa coloquial. Si ese correo formal en lugar de ir dirigido a una mujer fuera dirigido a un hombre, seguramente hubiera terminado con un “majete” o algo por el estilo en lugar de un “guapísima” y con un “te debo una caña” que a tí te omite, seguramente para evitar herir tu hipersusceptibilidad sexual y que no pienses que te quiere pagar una fanta … En definitiva, lo único que te está diciendo es que te debe una.

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