No, no se puede ser víctima y parte. Si alguien de mi familia hubiera muerto en un atentado, desearía con toda mi energía que a los terroristas de ETA les arrancaran la piel en la plaza del pueblo. Entiendo el dolor de una madre que ha perdido un hijo en un atentado, o de una mujer que ha perdido a su marido. O de una hija que ha perdido a su padre. Lo entiendo. Tienen derecho a odiar con toda su energía a los terroristas, con toda. Pero por ese mismo odio no pueden juzgar la situación política. Ese odio legítimo les inhabilita en la vida política.
Las víctimas deben luchar por sus derechos. Pero no, no pueden hacer política.
Para buscar soluciones a los problemas hay que renunciar al odio. Y si no se puede renunciar al odio, hay que renunciar a buscar soluciones
Gracias a ti, a Rodolfo Ares y a Ibarratexe (me disculpan pero a los miembros de Batasuna no les voy a dar las gracias) y a todos los que en el algún momento se sienten en el banquillo de los acusados por intentar librar a España del terrorismo de ETA.