En modo esponja

política, social media y muchas veces política y social media

Anuncios de contactos

No, no es porque me encante leer los anuncios de contactos. No, porque también me encanta leer las esquelas. Es que yo estoy a favor de la prostitución. De la prostitución libre y voluntaria. Pero a favor.

Y me parece rídiculo que prohibamos los anuncios de algo que no está prohibido. Igual que me parece rídiculo que los policías persigan a los manteros y no se inmuten delante de los chulos.

Si tan mala es la prostitución que se prohiba. Y supongo que desaparecerán los anuncios, porque yo nunca he leído en El País “se vende cocaína de calidad”.

Y no, no vale mezclar siempre prostitución con trata de blancas. Porque no es lo mismo. Que se persiga  a las mafias de explotación de mujeres, que se condene a sus líderes a 1000 años de cárcel, pero a esas mujeres que libre y voluntariamente deciden alquilar su cuerpo que las dejen vivir tranquilas.

Yo alquilo mi cerebro y nadie me mira mal por eso.

Cuentos chinos

Dirán que no. Que a los cuentos no les pasa nada. Que son así de toda la vida. Claro, de toda la vida. Pero la vida ya no es la de mis abuelas. Y los cuentos sirven de modelo. Y me acuerdo de alguna amiga que anda aún buscando príncipes azules. Y sí a nosotras esos modelos se nos han quedado obsoletos  como será a las niñas de ahora. El modelo de mujer de los cuentos clásicos se nos ha quedado viejo.  Es obvio que no es sólo los cuentos. Que muchos de nuestros referentes ya no valen. Que nuestra educación cristiana choca con nuestra forma de vida.

Y los mismos que se llevan las manos a la cabeza cada vez que habla Bibiana Aído son los que tienen la cabeza llena de modelos de mujer que no son Bibiana.  Y eso es lo que esperan de nosotras, que seamos las mujeres de los cuento. Pues lo siento, pero no.

yellowmind