La huelga de ayer me confirmó que el mundo es blanco o es negro. Que estás conmigo o contra mi. El Partido Popular, recientemente autoproclamado partido de los trabajadores, se frotaba las manos mientras nosotros, los trabajadores nos liabamos a leches. Genial. La huelga de ayer fue una lección de estrategia: divide y vencerás.
Trabajadores contra sindicatos
Izquierda contra izquierda
UGT contra PSOE
IU contra PSOE
Y ellos, los del PP y los empresarios jugaban al golf mientras pensaban “que fácil es engañar a estos idiotas”.
Y es verdad, somos unos idiotas. Unos idiotas encendidos, calentados, que no admitimos la divergencia y que nos creemos en la posesión de la verdad absoluta. Unos idiotas, que una vez más vamos a dejar que nos dividan mientras les preparamos el camino de rosas. No, no vamos a aprender nunca.
Y no, no tiene que ver con la convocatoria de la huelga. Si no con como la gestionamos. Chapeu. Los que salieron de rositas ayer fueron los empresarios. Somos unos artistas.
