Mi querida presidenta Esperanza Aguirre sigue dándome alegrías de verano: estoy más feliz que escuchando un Grandes Éxitos de Georgie Dann. Si empezamos julio cual elefante en una cacharrería de la mano de Lucía Figar en el tema de la educación, ahora que terminamos el mes toca el transporte público. ¿Qué genialidad se le ha ocurrido ahora? Pretende subir el billete sencillo de metro y autobús un 50%, con lo cual pasaría de costar 1€ a 1,50€.
Ya se han oído las primeras quejas pero es que no lo entendéis, hijos míos: la subida está hecha para justificar la existencia del metrobús, sí, sí, ese que según Ignacio Echevarría, el antaño consejero de transportes y ahora presidente de la Asamblea, no existía. Con esta medida por fin es justificable su existencia, pues pasamos de ahorrar 0,70€, que no iban a ningún sitio, a 5,70€. Ay gente de poca fe…
Que si lo entiende porque no es el mejor momento, que si hay déficit de financiación… Por si no os quedan claras las justificaciones, ella misma te lo aclara: un billete simple en el metro de Londres te cuesta 4 libras esterlinas.
Ahora sí, en serio: ya, Esperanza, ya, el metro de Londres cuesta eso, sí, pero el nivel adquisitivo inglés y de esa ciudad en concreto es muy superior al de Madrid y además es un servicio privatizado en su mayor parte. ¿Es un buen ejemplo o es el siguiente paso que quieres dar, como con el Canal de Isabel II o con la educación?




