El día que me muera, no me gustaría que me enterraran en un cementerio. Que mi familia tuviera un sitio a dónde llevar flores y a dónde llorar mi muerte. No me gustaría y seguramente por eso, en mi testamento lo ponga. E igual es una decisión egoísta, porque a mi familia le puede ayudar mucho en el proceso de duelo ubicarme en un lugar. Como creo que a mi abuelo le he ayudado tener un lugar dónde llorar. Pero será mi decisión.
Estoy segura, que esos que se niegan a investigar el franquismo, a abrir las fosas, tienen su lugar para llorar, saben a donde ir cuando echan de menos a su abuelo. Saben donde ir, vestidos de domingo en Noviembre a poner flores frescas y a dejar limpia la lápida.
No es revanchismo, señores. Los que perdieron también tienen derecho a un lugar para llorar, a poner flores a sus abuelos. E incluso, a enterrarlos con sus mujeres. No se llama revanchismo, se llama justicia.