Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.
Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.
Y cuando parece que esas frases de la Sección Femenina habían pasado al anecdotario histórico español, el Ayuntamiento de Madrid volvió de las cavernas para recuperar a las mujeres de toda la vida

El Mundo
Debe ser que una mujer que no sabe coser y hacer postres no es una mujer. Y encima lo van a celebrar Centro de Atención Social a Mujeres ‘María Zambrano’ premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1981 y Cervantes en 1988 y que no creo yo que le dieran los premios por sus postres y jerseycitos.
Primeramente quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música; pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta que yo no podía ser una caja de música, porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones..., y yo era una niña que no tenía remordimientos y aun sin ellos temía, o sabía, que una caja de música no podía ser. De su antología
La música de los platos y la costura no era la música de Maria Zambrano. Era la música del pensamiento libre. Y esa música, es la que el Ayuntamiento de Madrid tendría que fomentar.