Antes de mi viaje a Guatemala las noticias como estas : Un tablet PC ultradelgado para los niños pobres me parecían siempre muy buenas noticias. Ahora no. Donde pone pobre, deberíamos poner niños “un poco pobres” porque cuando se es pobre, pobre, lo que se tiene es hambre.
Y desgraciadamente los ordenadores no se comen y no van a acabar con el problema de la desnutricción infantil. Y es un problema mucho mayor que la brecha digital.
Después de 10 días en Guatemala escribí unos post de opinión separados en dos grupos: cuando la tecnología puede ser revolucionaria y cuando es necesaria la revolución antes que la tecnología. Este es el caso de Campur.
Un ejemplo es el Plan Ceibal, de escuela 2.0 en Uruguay que pusó en marcha Tabaré Vázquez tomando la idea del proyecto OLPC del científico Nicholas Negroponte. ¿En Uruguay son pobres? Respecto a España si, respecto a Guatemala son ricos.
Y no es que me parezca una mala idea, es que la tecnología está para cubrir las necesidades de los hombres y los pobres necesitan primero comer. Y después ya vendrá lo demás. No se trata de dar ordenadores, se trata de solucionar problemas mayores que no se arreglan con una tablta. Se trata de querer acabar con la desnutrición ¿Queremos eso?


