Estos días se ha hablado mucho sobre lo que pasa en IU de la Comunidad de Madrid, por eso he pedido a algunos twitteros de IU que nos lo expliquen un poco mejor . Empieza @asueldodemoscu . Añadir también que para mi que las cosas no vayan bien en IUCM es bastante malo para toda la izquierda madrileña. Por último aqui están las cosas que he leido
Por Ricardo Royo-Villanova
A veces, vuelves a casa, después de haber estado unas semanas fuera, y cuando te metes en la ducha, cansado del viaje, encuentras que la esponja está dura, seca, vacía, que te araña la piel, y no tienes más remedio que ponerla debajo del grifo, para que el agua la atraviese y le haga recuperar su natural suavidad, flexibilidad y frescura. Pues eso, más o menos, es lo que le pasa a Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid. IU-CM está seca, dura y vacía.
Las permanente crisis interna en que vive nuestra organización, que frecuentemente nos hace pensar a muchos que en realidad hay en nuestro seno dos formas incompatibles de entender la política –o quizás tres, porque a unos y a otros hay que añadir a los oportunistas que entienden la política como una forma de medrar y mantener sus poltronas- ha actuado, durante los últimos años como uno de los brazos de la tijera que nos deja hechos girones.
El otro brazo han sido las dos legislaturas de gobiernos ultraliberales en la Comunidad de Madrid, durante los cuales, Esperanza Aguirre ha asaltado los servicios públicos, ha minado el estado del bienestar, se ha puesto en rebeldía frente a las reformas más progresistas de la primera etapa de Zapatero, mientras IU-CM, en lugar de hacer oposición real, en lugar de servir como represente institucional a la izquierda organizada en los movimientos ciudadanos, vecinales, sindicales, juveniles, ecologistas se ha ocupado únicamente de su querella interna. Hemos desaparecido de la política real, mientras Esperanza Aguirre ha dado grandes pasos en el desmantelamiento del estado del bienestar, en el asalto a las arcas públicas y en el desprestigio de la política, con la intención clara de alejar a la ciudadanía de ella.
No tenemos ninguna credibilidad. Los movimientos ciudadanos que queremos representar en las instituciones no nos consideran su referente hace tiempo y buscan alternativas, aunque no las encuentran. Se nos han ido miles y miles de sufragios de votantes que no nos entienden, que no entienden que estemos en una querella permanente que nos mantiene alejados de la política. No somos útiles.
Hace unos meses, celebramos nuestra VIII Asamblea Regional, y por primera vez en muchos años, salimos de ella en un clima de unidad. Parecía que todos le habíamos visto las orejas al lobo, y que habíamos decidido llegar a un acuerdo para dejar la crisis interna de lado y comenzar de nuevo a ocuparnos de la política.
Estos días, hemos visto que aquello fue una ilusión. IU-CM es controlada con mano de hierro por un reducidísimo número de personas –la llamada mesa camilla- que hacen y deshacen a su antojo, y su última ocurrencia ha sido interpretada por algunos –entre los que me incluyo- como un auténtico golpe de estado: las candidaturas a las elecciones autonómicas y municipales de 2.011 serán decididas, sin participación alguna de la militancia, por la Presidencia y por el Consejo Político Regional. Las asambleas no tendrán nada que decir, y mucho menos los y las militantes. No quieren repetir la experiencia de la última vez, cuando la mesa camilla –que presume de tener la mayoría de los militantes a su favor- no fue capaz de sacar adelante a sus candidatos e impuso a su candidato a la Alcaldía de Madrid anulando las primarias celebradas en Madrid Ciudad.
Tras la ruptura por parte de la llamada mayoría del acuerdo con que se cerró la VIII Asamblea, y después de meses observando como la Refundación no es para unos y para otros más que un recurso retórico, un nuevo tópico que está en boca de todos, pero que para cada uno significa una cosa, o para casi nadie significa nada, que viene a ser lo mismo, algunos empezamos a pensar que la solución para Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid, sólo puede venir de fuera, y tiene que venir de todos esos miles de ciudadanos y ciudadanas que no nos entienden y que no comprenden como en este contexto de crisis económica y desprestigio de la derecha, no estamos en posiciones de fuerza, y de todos y todas los que se fueron hartos de la permanente y paralizante bronca interna.
Por eso, planteamos la refundación como una apertura al exterior, pero real y no retórica. No sólo debemos reunirnos con nosotros mismos en actos públicos a los que solo vamos nosotros, pero que ahora llamamos pomposamente “de refundación”, y que están organizados como un mitin más, sino que debemos encontrarnos realmente con la gente de izquierdas y consultarles sobre nuestros programas, sobre nuestras candidaturas, sobre el tipo de formación política en que debemos convertirnos, sobre qué esperan de nosotros, sobre qué hemos hecho mal a lo largo de estos años.
Si no se produce un verdadero cambio, una verdadera apertura hacia el exterior de la federación madrileña de IU, si no volvemos a generar ilusión en la ciudadanía por la participación política, por la militancia, por el voto para cambiar las cosas, sencillamente Esperanza Aguirre tendrá unos años más para continuar su desmantelamiento de lo público, y esta vez, con UPyD como aliado en la Asamblea de Madrid. Por eso, es de importancia crucial abrir el grifo y que el agua fresca vuelva a impregnar esa esponja dura y seca que es, hoy por hoy, Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid