“Solo hay que tener miedo al miedo”. Enrique Meneses
El miedo se queda dentro. Se te mete en el cuerpo y de nada sirve la lógica. Y el miedo es también un negocio. Un negocio cómo el de la fé, que venden humo y por eso son rentables. Israel es el imperio del miedo. En un día de turismo por Tel Aviv pasamos cerca de 20 controles de seguridad. Y mientras te registran una y otra vez te cruzas con muchos chicos de tu edad armados hasta las cejas. El peligro es el miedo.
Y si mezclas el miedo con la fé y le añades la superioridad moral con la que se creen tienes un cóctel explosivo.
Creo que no olvidaré tan fácilmente la mirada de asco de una chica de mi edad en el control de Tel Aviv al ver una palestina en mi maleta
¿pero para que es esto? ¿Tu llevas esto?
Y yo pese a que no he invadido ningún país, pese a que no le he quitado a nadie su tierra, pese a que vivo en un país en el que la igualdad es cada día más real nunca miraría así a nadie. ¿Por qué? Porque lo que creo es tangible. Lo que defiendo es real. No es humo cómo la fé y el miedo que en lo que basan su sociedad.
Os dejo algunas fotos del imperio del miedo y la fé
