Siguiendo al Papa y a Don Ricardo, yo confieso ante Dios y ante vosotros hermanos que he pecado mucho, pero nunca he abusado de menores, por lo que me siento plenamente libre de tirar mi piedra o una pedrada a todo aquel que lo haya hecho.
Y no, no pienso ser indulgente con los pecadores. No por que hayan pecado, si no por que han cometido delitos. Y me da igual si Dios y el Papa les perdonan. Y si, no voy a a “aprender de Jesús y no juzgar y condenar al prójimo”. Les juzgo y les condeno.
Y que en el cielo, les perdone su Dios, pero que en la tierra los juzguen y condenen. Y el primero que debería condenarles sin fisuras es el Papa.
Por eso, hermanos, si estáis libres de pecado, tirar vuestra piedra
