En modo esponja

política, social media y muchas veces política y social media

El deseo sexual

Este es el  quinto post de unas conversaciones que hemos llamado Puente Aéreo: conversaciones 2.0 de dos mujeres de Madrid y Barcelona.
Carme Sánchez vive en Castelldefels (Barcelona) y yo en Aluche. Ella es sexóloga y yo tengo muchas preguntas.

Según el “Hábitos de salud sexual en la población española” del que los medios se han hecho eco esta semana la falta de deseo sexual es el primer problema para el 58 por ciento de las mujeres y el 52 por ciento de hombres

¿Si se acaba el deseo se acaba el amor?

Sexualidad y amor no tienen porqué ir de la mano. Puedes sentir amor por una persona pero en cambio no atraerte o dejarte de atraer sexualmente. Aunque quizás lo ideal es que vayan aconjuntados, deseo y amor… puede haber deseo sin amor y también porqué no, amor sin deseo.

Y si no me apetece igual es que no me gusta mi pareja

La causa -o causas- de la falta de deseo pueden estar relacionadas con la pareja ( está claro que si la pareja no nos atrae será difícil desearla), pero a veces el estrés, el ritmo de vida, las preocupaciones laborales, … pueden provocar un bajo deseo sexual a pesar de que la relación de pareja no esté pasando por una mala racha. No hay que olvidar que una enfermedad mental como la depresión o estados de ansiedad pueden provocarlo y también otras enfermedades físicas o tomar una deteminada medicación…

También se puede entrar en una rueda tipo: “no me apetece, me da pereza ponerme y no tengo relaciones sexuales por lo que entonces no recibo ningún tipo de refuerzo sexual positivo, va pasando el tiempo y cada vez tengo menos ganas…”. Hay que romper estos círculos que acaban siendo negativos no sólo para nosotros sino también para la persona que comparte vida sexual con nosotros. No se trata de “forzarnos” sino de reforzarnos positivamente porque la mayoría de estas personas que explican este tipo de comportamiento te comentan que cuando tienen relaciones sexuales con su pareja acaban comentando y comentándose a sí mismas “pues si me lo he pasado genial, no sé porqué no lo hacemos más a menudo”

¿Cómo recuperar el deseo?

Lo mejor para no tener que recuperarlo, es no perderlo…y para prevenir la falta de deseo sexual lo mejor es tener claro que para el sexo se necesita tiempo y dedicación. Ponerlo en la “agenda mental”. Hay personas a las que no les cuesta ponerlo y cargan “pilas sexuales” a lo largo del día, en cambio otras necesitan tenerlo presente de una forma más consciente porque se llenan los días de tantas actividades (unas obligatorias pero otras no tanto) que cuando llega el momento diario o semanal de tener un momento de intimidad con la apreja están agotadas mental o físicamente…

También querría destacar que en la encuesta el % entre hombres y mujeres que manifiestan bajo deseo sexual es muy similar, a pesar de que la fama la tienen más las mujeres (chistes, chascarrillos y comentarios de mal gusto incluídos), pero mi experiencia profesional concuerda bastante con los datos del estudio. Aunque destacaría que a menudo las dobles o triples jornadas que muchas mujeres tienen y la poca corresponsabilidad de sus parejas en las tareas de casa y de la familia también provocan cansancios extra y resentimientos que se manifiestan en las relaciones sexuales

si deseas a otras personas, es bueno comentárselo a tu pareja? debería saberlo? ayudaría?

NO vivimos en una isla desierta sólo con nuestra pareja, por lo que es habitual que nos gusten y deseemos a otras personas… de ahí a llegar a algo más depende de nuestro sistemas de valores. Con respecto a comentarlo a la pareja, hay que preguntarse: “¿voy a hacer daño de manera innecesaria a mi pareja?, ¿Qué supondría para nuestra relación de pareja?”

Orgasmos simultáneos

Este es el  quinto post de unas conversaciones con Carme Sánchez que hemos llamado Puente Aéreo: conversaciones 2.0 de dos mujeres de Madrid y Barcelona.

Antes de empezar con el tema ¿Existe?

Existir, existe o puede existir, ¡vaya! Imposible no es, pero tampoco es todo lo habitual que nos hacen creer la películas ( qué daño han hecho y hacen muchas películas a nuestra educación sexual!!!). Hay parejas que consiguen esa compenetración la primera vez que tienen relaciones sexuales, otras lo consiguen con la confianza y la práctica, y también las hay que no lo consiguen nunca.

¿Y para que sirve?

Las parejas que experimentan un orgasmo simultáneo comentan que es una sensación mucho más intensa de compenetración, pero como muchos otros aspectos tan subjetivos, depende de cada persona y pareja… Pero lo que está claro es que no es imprescindible para sentirse satisfecho o satisfecha sexualmente.

Pregunta difícil ¿son los orgasmos compartidos el resultado de fingir los orgasmos?

Lo que sí es cierto es que la presión por obtener orgasmos a la vez, puede provocar que muchas mujeres acaben fingiendo por no parecer “lentas” o “raras”. También hay parejas que se obsesionan con lo de llegar a la vez y acaban sintiéndose insastifechas,  ya se dice aquello de “lo bueno es enemigo de lo mejor”

¿Puedes buscar (y encontrar) un orgasmo compartido?

Sí, se puede buscar y se puede encontrar, pero disfrutando del proceso, como un juego, sin obcecarse en que lo importante es el final y a la vez.

¿El tener orgasmos compartidos es indicativo de que conoces más a tu pareja? ¿Es algo que realmente necesario?

Pues no lo creo… como comentaba antes hay parejas que llegan a la vez al orgasmo sin apenas conocerse y en cambio otras que disfrutan desde hace tiempo de una buena sexualidad no lo han conseguido nunca. La compenetración sexual se mide por la capacidad de dar y recibir placer de la pareja, sin importar tanto el momento concreto ni la simultaneidad.

De follar con la cabeza

Este es el  tercer post de unas conversaciones que hemos llamado Puente Aéreo: conversaciones 2.0 de dos mujeres de Madrid y Barcelona.
Carme Sánchez vive en Castelldefels (Barcelona) y yo en Aluche. Ella es sexóloga y yo tengo muchas preguntas.

Ana. ¿Tiene el sexo  un componente biológico mayor en hombres que en mujeres? Y a lo que me refiero con esto es más o menos si para un hombre un orgasmo es una cuestión más física y para la mujer tiene un componente más mental

“El órgano sexual está entre las orejas”, eso decía un profesor del Master de Sexología (no sé si era cosecha propia o lo escuchó de otros…).  Hombres y mujeres sentimos el orgasmo en el cerebro… creo que hay mucho de tópico y también muchos supuestos y mucho suponer…

¿Mucho supuesto y mucho por suponer?

Es que desconfío mucho de los resultados de las encuestas masivas sobre la vida sexual de las personas porque como dice House “los pacientes siempre mienten” y si no mienten siempre tienden a quedar bien o contestan lo que “toca” o lo políticamente correcto. Y no digamos de las conversaciones de café o de bar… Pero cuando tienes a una persona o a una pareja entre 4 paredes y sin micrófonos, lo que parece tan obvio o tan habitual, no lo es, y te sorprenderías de los comentarios, explicaciones, actitudes, comportamientos,….
A lo que me refería es también a los dolores de cabeza y esas cosas… un ejemplo un hombre y una mujer están teniendo sexo pero tienen la cabeza en otra parte (no los dos que si no apaga y vamonos) es más probable que en esa situación sea para el hombre más fácil llegar al orgasmo que para la mujer

Para el hombre el verdadero quebradero de cabeza no suele ser  llegar al orgasmo, sino la erección del pene. Si un hombre tiene la cabeza en otro lugar seguramente lo primero que le falle sea la “conexión mental con su pene”. En la mujer, la pérdida de concentración suele reportarle más tiempo en la consecución del orgasmo o incluso que éste no llegue…

Puede ser que en algún caso confundamos en el hombre el hecho de tener un orgasmo con la eyaculación ¿no? ¿Puede un hombre eyacular sin tener orgasmos?

En los hombres orgasmo y eyaculación van juntos. Eyacular sin orgasmo no es habitual, en cambio lo contrario, es decir, orgasmos sin eyacular es lo que persigue conscientemente el sexo tántrico.

¿Es para un hombre más fácil alcanzar un orgasmo que para una mujer?

Los perfiles orgásmicos de hombres y mujeres son diferentes (aunque también hay muchas diferencias entre hombres y entre mujeres): en el hombre la suma de estímulos en las fases previas (excitación y meseta) puede ser “eficaz” rápidamente; en la mujer, las fases previas suelen tener un incremento más gradual y por tanto más duradero.
Y en el supuesto (falso o no) de que para las mujeres el sexo tenga un componente más mental ¿una mujer puede llegar al orgasmo “sólo con la cabeza” y me refiero a sólo sirviéndose de la imaginación  no masturbándose ¿y esto es posible para un hombre?

Tanto hombres como mujeres pueden llegar a un orgasmo mediante fantasías, con la imaginación,… de hecho las poluciones nocturnas que ocurren en la pubertad, adolescencia y también en la edad adulta son producto de un sueño erótico, no de la masturbación.
Y ya termino, que me embalo y no acabo nunca ¿a la hora de practicar relaciones cuanto es el componente físico y cuanto el mental?
Poner porcentajes se hace difícil y mejor superar esa dualidad cuerpo-mente y el tópico hombre-cuerpo mujer-mente…

El placer de dar placer

Este es el segundo post de unas conversaciones que hemos llamado Puente Aéreo: conversaciones 2.0 de dos mujeres de Madrid y Barcelona.
Carme Sánchez vive en Castelldefels (Barcelona) y yo en Aluche. Ella es sexóloga y yo tengo muchas preguntas.

Carme. Dar placer es importante, pero tanto como saber recibirlo. Las mujeres estamos acostumbradas a dar, a hacer que nuestra pareja sienta placer, pero menos a recibirlo… He tenido mujeres en terapia incapaces de relajarse ante las caricias de su pareja porque no se creían con derecho a disfrutar…

Ana. ¿Nos hemos aconstumbrado a un papel en la cama de dar placer y no somos capaces de valorar en su medida nuestro placer propio?

Carme. Lo ideal sería una mezcla de dar, recibir y sentir. No podemos estar sólo pendiente de la pareja porque entonces no disfrutaríamos del todo, pero tampoco es conveniente centrarse en el propio placer durante toda la relación sexual porque estamos en pareja, no nos estamos masturbando. Muchas veces se recomienda, para ayudar a la concentración en el placer de la otra persona y en el propio, un juego de alternancia: primero un miembro de la pareja se concentra en dar placer y el otro en sentir, y al cabo de un rato se invierten los papeles.

Ana. ¿Y si no me excita nada dar placer? ¿Y si sólo me excita dar placer? -yo diría que son comportamientos un poco poco alterados, a veces relacionados con la educacion recibida.

Carme. Más que no excitarse, la mayoría de las personas me han comentado que les da pereza (siempre y cuando la pareja les excite y se sienten atraidas… lo digo porque a veces esa excusa esconde detrás un desencanto sexual, o de pareja, o ambos…). Puede ser que a algunas personas les excite mucho dar placer y que consigan incluso llegar a tener un orgasmo sólo dando placer a la otra persona, pero, por lo general a las personas también nos gusta recibir “regalos de placer”
Ana. Vale, la clave es que es cosa de dos. Pero durante mucho tiempo supongo que las mujeres han sido educadas (yo por suerte, creo que ya no) en darle mucha más importancia al placer de sus marido, descuidando el suyo en incluso sintiendose mal por ello.
Carme. Sí, Sí… eso es del todo cierto y no sólo en mujeres más adultas sino también en jóvenes porque los esteriotipos que nos venden siguen siendo de pasividad, de esperar al príncipe azul, de que somos objetos de placer deseables pero no que deseamos (pienso en las princesas Disney, en algunos anuncios de colonia, en videos de canciones de regetton,…)
Ana. Se supone que esos comportamientos deberían estar ya superados , pero ¿sigue siendo un problema habitual?
Carme. Todavía, todavía…
Ana. Y el caso contrario, cómo hablabamos en el post anterior sobrevaloramos nuestro placer y descuidamos el del otro, cómo una manera de rebeldía, no se si me explico.
Carme. También he detectado lo de la rebeldía que comentas, sobre todo en mujeres heteros que tienen esa sensación de que “después de haberlo dado todo, él las abandona” y entonces entran en la dinámica de “no necesito a un hombre para nada, ni en la cama”, pero generalmente, con el tiempo se vuelve a un punto medio.

Fotografía original de Turista en tu pelo

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