En España tenemos de todo para convertir nuestra situación en una película o en un cuento clásico. El problema o nudo: la crisis. Los buenos: los ciudadanos que aguantan la crisis. Hasta ahora teníamos un malo, Zapatero, que era el causante de todos los problemas habidos y por haber.
Pero parece que el malo no da más de sí. ¿Entonces a quién cargamos el san Benito? Ya tenemos a toda la sociedad con miedo, ya les hemos convencido de que existe una crisis y que por eso les quitamos derechos. Pero nos hace falta el gran enemigo. Un enemigo exterior, que nos permita canalizar el odio, tanto del gobierno como de los ciudadanos. Y llegó Argentina. Un país que tradicionalmente era amigo. Entonces Argentina tomó una decisión equivocada.
Y los Dircom de Moncloa se frotaron las manitas y dijeron ¡que esto sea asunto de estado! y así mientras el malo principal sea Argentina seguimos aprobando la reforma laboral y desmontando la Sanidad y la Educación pública.
Y entonces, los buenos, los ciudadanos patriotas canalizaron el odio que tenían por la reforma laboral, por las cifras de desempleo, por los recortes en Sanidad y Educación… canalizaron todo ese odio 12.000km mas allá. Y colorín colorado este cuento se ha acabado

