Hace tiempo que conocía Tywnc. Un mercadillo de Tuits como existen los de blogs. Durante el tiempo en el que estuve al frente de Desarrollo de Negocio en Medios y Redes hacíamos post patrocinados, pero siempre con una imagen en la que avísabamos al lector de que nos habían pagado por ese post, además de que lo incluíamos en la ficha técnica de cada blog, como se ve aquí. Igual que El País pone publirreportajes y los anuncia como tal.Hasta ahí todo bien. Creo que la gente tiene derecho a vender sus tuits si quiere. Pero también creo que tus seguidores tienen derecho a saberlo. Antes de publicar el tuit que veis en la foto escribí a Twync para saber si mi tuit llevaría en el algún sitio la etiqueta de patrocinado. Nadie me contestó. Como se ve en la imagen es un tuit normal, en que no pone nada de patrocinado. La url si es de la empresa, pero mis seguidores no tienen porque saber a qué se dedica la empresa. Creo que esto se llama publicidad engañosa. Confieso mi culpa. Lo hice para probar y escribir este post. A cambio Twync me debe 2, 40€.
Dicen en su web que
Todo en nuestra plataforma se ha diseñado teniendo en cuenta la ética y la seguridad. Nuestro Código Ético incluye:
- Autenticidad
- Libertad de elección
- Transparencia de la identidad
Parece que separar entre publicidad e información no está en su código ético y en el caso de este tuit en concreto tampoco en el mío.
¿Necesitamos una legislación que lo regule? ¿Seremos capaces de autocontrolarnos? ¿Necesitaremos firmar códigos éticos tuiteros? En este post de hace un año ya me lo preguntaba

No voy a coger la costumbre de filosofar desde aquí, lo prometo. Pero llevo varios días con una idea en la cabeza ¿nos encantan las redes sociales por que somos asociales? Y no, no hablo de la demagogia barata de que la gente que están en Internet no tiene amigos, ni son todos unos frikis, ni nada de eso.