
Mi madre tenía un pañuelo con este dibujo, de cuando era joven. Yo lo tuve colgado en la pared muchos años, cuando era joven.
Año tras año, he ido a la manifestación del día de la Mujer trabajadora y siempre, siempre, pensaba que nada había cambiado. Año tras año, seguían diciendo eso de “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Hoy no será igual. Ahora, pese a que unos cuantos quieran legislar desde púlpitos lo que hacemos con nuestros cuerpos, es cierto. Ahora, yo puedo decidir. Por eso, no sé me ocurre nada mejor, que dar las gracias a todas esas mujeres que han trabajado tantos años para llegar hasta aquí. Queda mucho por hacer, es cierto. Pero por fin, las cosas han cambiado. Por eso, quiero dar las gracias a mi madre y a todas esas mujeres, que año tras año han pedido que les dejen decir.
A todas, las que nos habéis quitado las piedras del camino, para que hoy seamos las mujeres que somos. Gracias.