En modo esponja

política, social media y muchas veces política y social media

Diego

Diego tiene 10 años y una sonrisa de niño, aunque mira con ojos de hombre. Va a la escuela tres días y trabaja 4. Tiene 3 hermanos y uno que se fue con su padre, que ahora tiene otra mujer. Como no consiguió vendernos nada nos invitó a que le invitaramos a comer.

Y se sentó a la mesa con nosotros, con su sonrisa y mucha, mucha paciencia

Va a clase de 12 a 18, 3 días en semana. Su madre le da un quetzal (10 céntimos) para que se compre la comida. En clase son 33 y Diego dice que tiene 33 computadoras, en las que la “seño” les manda buscar cosas en Internet. Ni si quiera sabe como se llama el buscador que usa.

Asiente cuando le preguntamos si es Google.

Cuando le ponemos la cámara delante responde sólo con monosílabos, como si temiera que la cámara le fuera a robar las palabras.

Apenas prueba el pollo frito y pide dos bandejas para llevarle la comida a su madre. Guarda más de lo que ha comido.

Y se marcha, cargado con sus sobras y las nuestras y los trapos y muñecos de colores que vende.

Yo me quedo pensando. Lo fácil es pensar que es un niño, que tiene 10 años y trabaja. Pero Diego tiene 10 años y va a la escuela.
DSC_0330

Más de la Twitpanamericana
Mis últimas fotos

Lecciones desde la Audiencia de los confines

Primer día en Guatemala, en Antigua, “La Audiencia de los confines” que fue capital de Centroamérica y hoy ha sido la capital de la #twitpanamericana.

Días como estos hacen que vivir valga la pena. Y mucho. Es un día perfecto para tener síndrome Stendhal

Increíble la subida al volcán Pacaya e igual de increíble la charla con Enrique, el guía, que vivió la erupción del mes del mayo, que se cobró la vida de un periodista y que destrozó las casas de los pueblos de alrededor.

De los 9 caballos de Enrique aún le quedan 4 vivos para seguir trabajando, y por supuesto está muy agradecido por ello. Un ejemplo de que siempre se puede ver el vaso medio lleno.

Suerte feliz ( #Twitpanamericana)

Si hay algo que me gusta en el mundo es viajar. Y cuando se publique esto estaré en el aeropuerto, apunto de cruzar el charco camino de Guatemala. Y además será un viaje muy especial, porque me marcho un grupo de viajeros-tuiteros: iremos cargados con cámara de video, de fotos y sobre todo con muchas ganas de aprender y después lo contaremos en muchos formatos ;)

Podéis seguir el viaje en twitter con el hastag #twitpanamericana

Como haremos un trabajo en equipo a mi han encomendado ser los ojos del viaje y para alguien que mira con ojos de niño es un privilegio y una gran responsabilidad. Las fotos, dependiendo de la conexión las iré subiendo al flickr del viaje y contaremos lo que pasa en en el blog

Yo iré, como voy siempre, dejando en Madrid  los prejuicios y dispuesta a aprender de cada persona, de las que me acompañan en el viaje y de las que tendremos la suerte de encontrar.
Viajar es la mejor vacuna contra la intolerancia.
Y estoy segura de que este viaje será también un viaje hacía dentro, porque en el fondo todos los viajes nos ayudan a entendernos mejor… Atrás queda un año de cambios, de experiencias, de gente maravillosa que la vida ha puesto a mi lado. Son sólo 10 días, para mirar las cosas desde fuera, exactamente a 8770 km de distancia, suficientes para ver las cosas desde lejos y hacer balance.
Valorar lo que importa y lo que no… pero sé que algo no cambiará, lo de verdad vale la pena: ser feliz.
Dice la RAE de la felicidad:
3. f. Suerte feliz. Viajar con felicidad
Así que yo y mi suerte feliz nos vamos de viaje. Nos vemos a la vuelta

PD. Dejo post programados y escribiré siempre que pueda. Que no os libráis de mi, vamos

yellowmind