No,no hace falta venir a Jerusalén para darte cuenta. Pero impresiona entrar en el Santo sepulcro y ver a la gente, de la religión que sea totalmente fuera de si, gritando y rezando en el mismo lugar e incapaces de pensar que la verdad puede ser la del otro. Una fé irracional en ser poseedores de la verdad absoluta. Ese es el centro del mundo. Y es igual que sea religioso que político, el problema es igual. Es obvio que todos tenemos nuestras verdades pero no son mas que eso. Las nuestras.
