La virgen de mi pueblo no existe. Y yo, que soy atea creo que no existe ninguna, si , pero las de los pueblos de alrededor se las inventaron hace más años.
En Fresnedillas, con un 40% de inmigración ( la mayoría rumanos y marroquíes y por lo tanto no católicos) el ayuntamiento ha decidido gastarse el dinero en inventarse romerías, con vírgenes prestadas e inventadas. Y pagar del bolsillo de todos los contribuyentes la comida y la bebida de la romería, en la que además contamos con una “Misa mayor”.
El resumen es: nos inventamos una virgen, nos gastamos el dinero del ayuntamiento en en un acto religioso (lo de que somos un estado a confesional a mi pueblo no ha llegado) y los vecinos se ponen su mejores galas.
Mientras hay gente que no tiene para comer, el CAPI sigue cerrado y un largo etcétera…
Y a todo esto ¡Que viva la virgen de la Oliva! que debe ser patrona de los ciegos.