Me he puesto velo 3 o 4 veces en mi vida, para entrar en la mezquitas del Cairo, de Estambul y de Marruecos. Y no ha supuesto nigún drama, por que me lo he puesto y me lo he quitado.
Y no, no es comparable a nada. Y sobra decir que prefiero que las mujeres no lleven velo porque es un símbolo de dominación. Pero creo que no somos quien para imponer a nadie una revolución de tal magnitud. Creo que debemos educar en la igualdad para que sean ellas, las mujeres islámicas de nuestro país, las que decidan quitarselo.


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El problema es que es una religión de dominación machista quien impone ese velo, tanto a las que viven el Islam como a las que no, de ahí que tu también tuvieras que ponértelo en esos países. Curiosamente, piden un respeto por esa tradición misógina que ellos no conceden a las mujeres ni en sus países ni en el resto.
No pedimos imposición sino respeto a la mujer, pues mal que les pese viven en países donde defendemos la igualdad de la mujer de manera natural, sin imposiciones antinaturales a la mujer exigidas por religión alguna. ¿no te sorprende como se adaptan “ellos” y al mismo tiempo imponen la tradición islámica a “ellas”?.
Ana, que no, que no hay excusas. Tu respetaste esa tradición misógina cuando viajaste a países islámicos, que respeten ellos (y digo ellos) las costumbres y leyes de países laicos y aconfesionales.
Nunca me ha gustado el combate de los símbolos.
Yo estoy a favor de la igualdad y en contra de la discriminación de las mujeres tan arraigada en nuestras culturas ancestrales, especialmente las de mayor carga religiosa.
Y reconozco el efecto positivo que puede tener la presión para suprimir el velo, como símbolo de sumisión, especialmente en las más jóvenes.
Pero esa presión debe ser siempre, de producirse, suave y flexible. Porque lo esencial es suprimir la sumisión, no su símbolo.
Se ha hablado tanto estos días, que empiezo a tener mi propia opinión, y se parece mucho a la tuya. Hay muchos velos hoy en día, y muchos no se ven. Pero sí tengo claro que traer a esas mujeres y sus familias al presente de golpe, a tortazos, bien poco las va a ayudar. No somos nadie para dar lecciones y para pretender estar “por encima”. Y si queremos que entiendan que las están humillando, no podemos obligarlas a entender. Podemos enseñarles nuestras ideas y costumbres, podemos regularlo todo. Pero ellas tienen que dar el paso con sus pies.
Rebajando el tono diría que es como dejar de fumar. O dejar una mala pareja. Por mucho que te lo digan, tienes que entenderlo y decidirte tú mismo. Y así es cuando lo consigues.
Ana, creo que no tienes nada de razón.
Supongamos que el velo es un símbolo de dominación. No lo es, pero supongamos que sí. La coleta china era un símbolo de dominación al invasor manchú, y no hemos prohibido las coletas. Que los hombres lleven el pelo corto era una exigencia de sumisión a Dios en el Nuevo Testamento (San Pablo, Corintios), y no nos importa que los hombres lleven pelo corto, aceptamos que lo hacen porque quieren. En España se ha rapado a mujeres por sus ideas políticas, y no hay ninguna crítica pública a que las mujeres lleven el pelo muy corto. Los tatuajes se usaron en los campos de concentración de la Alemania nazi. Y no nos disgustan. El color negro es el que los musulmanes más fanáticos consideran apropiado para las mujeres, y a mí nunca me han mirado raro por vestirme de negro.
Decir que el velo no gusta por ser un símbolo de dominación es culturalmente bastante miope.
Fernando, yo creo que no se pueden imponer nuestras costumbres aunque creamos que son mejores, creo que es mejor que el proceso de adaptación sea libre y voluntario.
Nia yo creo que el velo si tiene un alto componente de dominación o si quieres lo llamo “sumisión de la mujer al hombre” pero como digo me gustaría que fueran esas mujeres las que decidiesen quitarselo y no imponerselo.
Mi idea, que igual no he sabido expresar es que no se pueden imponer estas “revoluciones” desde fuera, que hay que educar en igualdad para que estas revoluciones se produzcan desde dentro
@Ana, creo que equivocas el lenguaje, no es “imponer” nuestras costumbres sino que “se adapten” a nuestras costumbres y no al revés, lo mismo que uno – con respeto – hace naturalmente cuando va a otro país, pues eso mismo es de pedir al que viene a tu casa.
Usa la analogía de la fiesta en tu casa y verás como me entiendes: tu haces una fiesta de toga en tu casa y alguien decide que la fiesta va a ser de camisetas mojadas. Es lo mismo. Igual, en un alarde de buenrollismo, me dices que “pues nada, pues hacemos fiesta de togas mojadas”, pero no es eso de lo que se trata, sino de que el que se apunta a tu fiesta respete tus normas, y sino que se busque otro entretenimiento o vaya a otra fiesta.
Fernando, creo que te has confundido, Ana dice “Me he puesto velo 3 o 4 veces en mi vida, para entrar en la mezquitas del Cairo, de Estambul y de Marruecos”, para entrar en un centro religioso te obligan a ponerte el velo. Ni en el Cairo, ni en Estambul ni en Marruecos, por lo que yo he visto, te obligan a ponerte el velo para ir por la calle.
A mi me obligan a no mostrar los hombros ni las piernas para entrar en las iglesias catolicas, lo cual cumplo (aunque sea verano y me de por saco y muchas de esas iglesias sean financiadas con mis impuestos -y perdon que me salgo del tema) porque si no no entro.
Siempre he creido que el velo es algo discriminatorio para la mujer (aunque cuantas mas mujeres musulmanas conozco, tanto con como sin velo, tengo mas dudas sobre el significado “real” de su uso), pero coincido con Ana en que no soy yo quien debe llevar a cabo esa revolucion. Yo (nosotros) debo asegurarme que si una mujer quiere dar el paso, nada ni nadie le impida dejar el velo.
Creo que el velo es más un símbolo religioso que determinante de dominación masculina sobre la mujer. Tal vez sea religioso porque es el Islam quien defiende este tipo de sumisión, pero es así.
Otros símbolos han hecho aparición en nuestra sociedad y no nos hemos rasgado las vestiduras por ello. Cierto es que hemos evolucionado y se ha liberado a la mujer, equiparándola con el hombre, pero esto antes no era así.
Quiero creer que esta evolución llegará al mundo islámico en algún momento, y serán las propias mujeres quienes decidan ser libres o continuar con su sumisión.
Seguramente no gane muchos amigos con este comentario, pero también se puede entender el maltrato a las mujeres como un velo invisible, y éste no es tan sencillo de quitar. Lo de las pajas y las vigas en el mundo occidental se lleva mucho.
Es ponerse un moro delante y salir el FernandoelCatólico que todo Español de bien lleva dentro.
Si tan humillante es para la mujer llevar velo ¿por qué no protestamos de que las monjas lleven toca? ¿por qué no nos insulta que estas monjitas cuiden de nuestros mayores o eduquen a nuestros hijos? ¿por qué no asaltamos los muros de los Conventos de Clausura para liberar a esas pobres mujeres aplastadas por la Machista Iglesia Católica Apostólica y Romana? ¿Conocéis alguna institución más machista que la Iglesia católica? ¿Por qué no le aplicamos a la Iglesia la Ley de Igualdad para que las mujeres puedan ser Obispos y Papas?
Porque lo que tenemos es unos prejuicios terribles, señores, la Inquisición ha dejado su huella en tantos años de lucha contra el Infiel.
Nia, creo que la frase del padre de Najwa lo resumen muy bien: “Yo ahora no puedo hacer nada, es libre de ponerse o quitarse lo que quiera. Cuando se case será diferente, tendrá que hacer lo que diga su marido” Si eso no es dominación masculina, yo soy un pitufo verde.
Aquí la polemica se centra en el pañuelo pero ningun medio se está atreviendo a llevarla al punto donde puede ser calificado claramente de xenófobo y que yo voy a traspasar tranquilamente: ¿Porque decide de un dia para otro llevar pañuelo? ¿Es voluntario o coaccionado por el padre? Eso es lo que hay que mirar con lupa, no si lleva o deja de llevar un pañuelo, es si esto lo hace libremente. Luego podremos entrar si el reglamento del IES atenta contra la Constitucion pero primero quiero tener el primer punto claro.
Respecto a todos los ejemplos que citas, creo que están superado de hace tiempo porque la evolución cultural los ha ido poniendo en su sitio, lo de los tatuajes y los nazis está muy agarrado por los pelos.
Insisto en que, no sé si de un modo interesado o no, alquien o algo nos está ocultando el verdadero problema con un símbolo que lo oculta.
El problema no es el velo.
El problema es la igualdad, o mejor dicho la falta de igualdad.
En eso debemos ser inflexibles.
El velo no es más que un símbolo y el esfuerzo de luchar contra él resta recursos, energía y tiempo para luchar por la igualdad.
Por cierto, que en Argelia y en Marruecos, como muy bien lo explicaba un reportaje publicado hace unas semanas en El País, la mujer está llevando a cabo su emancipación, como ocurrió en España hace unas décadas. Y esa emancipación se va traduciendo (más en Marruecos que en Argelia, de momento) en cambios legales.
Si continuamos defendiendo la Igualdad en todas las cosas, empezando por la educación, que es el cáncer de todos los totalitarismos ( lo que los destruye) cntribuiremos más a la emancipación de la mujer en todo el mundo que si seguimos mirando hipnotizados al velo.
Un ejemplo de nuestra miopía lo expresa perfectamente Martu al echarnos en cara nuestra aceptación como algo natural de la discriminación de la mujer en nuestra sociedad por parte de la Iglesia Católica. Una organización en cuyas reglas internas se discrimina a la mujer sin motivo racional alguno debería ser ilegal.
Coincido con la compañera Aído en mi escaso gusto por el velo, al menos en menores, así que defiendo que no se permita hasta que no se sepa si la muchacha es obligada a llevarlo o lo hace por propia decisión. Debería bastar con que en los centros de enseñanza un/a profesional de la psicología hablara con las chicas para saber si estamos ante un caso de imposición, que es lo que debemos impedir, no la libre decisión sobre la religión o las costumbres de cada cual.
Ah, escribe un ateo.
Txema: el padre de Najwa opina que su futuro marido tiene derecho a decidir qué ropa se pone Najwa. Eso no tiene absolutamente nada que ver con el velo, sino con que el padre de Najwa interpreta que su religión permite que los maridos escojan la ropa de sus mujeres. También podría decir que el futuro Don Najwa puede decidir si ella se pone pantalón o falda, si trabaja para la calle o no, si tienen hijos o no. Lo que importa es que hay hombres, musulmanes o no, españoles o no, que piensan que los maridos pueden decidir estas cosas por sus mujeres. Y francamente, si te parece que lo más importante de esta cuestión es el velo, y no la autonomía personal de la madre de Najwa, que es la que está casada con ese cabrón, pues es que te quedas con los detalles que más te gustan.
Iba a comentar, pero me quedó tan largo que al final hice un post en tumblr, pq justo hoy estaba dando vueltas al molino con este tema, que lo que más me produce son dudas. Si te gusta o si quieres, lo puedes enlazar.
Buenas noches
Nia, por favor, repasa mi comentario porque justo lo que no me gusta es que se centre la cosa en el velo sino en que existe la posiblidad de que el padre haya impuesto a su hija el uso del hiyab. Tal vez no me haya explicado bien.